Los Colores del Mundo

Pinté este cuadro en julio de 2005 mientras vivía en República Dominicana (RD). Consiste en cinco esferas de madera de pino de 55 cm. cada una, pintadas con pintura acrílica. A continuación de la foto del cuadro, pongo, primero, la explicación del mismo y, en segundo lugar, el mensaje que quise transmitir con ese cuadro. Espero que os guste…

También podéis descargarlo aquí en pdf.

 

 

1. EXPLICACIÓN DEL CUADRO

Los 3 círculos superiores simbolizan los Macrocosmos o mundos en que vivimos:

1. Primera Esfera: La Primera Esfera es el arcoíris. Esto fue la insignia de los incas, el imperio del Tahuantinsuyo, el mayor imperio de Sudamérica. Actualmente los Andes -el hogar de los incas- han pasado a ser la “Nariz del Planeta” o “Puerta de Recarga Energética del Planeta” [hasta hace 30 años eran los Himalayas y cada dos mil años se turnan]. También en Europa el arcoíris era la insignia utilizada por los celtas, uno de los pueblos espiritual y mágicamente más avanzados de Europa.

No obstante, los íberos [los habitantes originales de España o Iberia] eran todavía más avanzados, se guiaban por el número 9, el número del equilibrio del Universo o equilibrio universal, estando, pues, más allá de la realidad de este cuadro.

Esta esfera se rige por el número 7, el número del equilibrio de la Tierra o equilibrio terrenal. Hay 7 notas musicales, 7 días de la semana. Los indios del actual México también tenían 7 colores: rojo al Este; amarillo al Sur; negro al Oeste; blanco al Norte; verde la Tierra; azul el Cielo y morado el Centro.

La bandera que los homosexuales y lesbianas han asumido como estandarte de sus reivindicaciones por la no discriminación se asemeja al arco iris, pero tiene 6 franjas, en vez de 7.

2. Segunda Esfera: La Segunda Esfera es el Taoísmo de Oriente. El taoísmo fue una filosofía que vivió en China antes del cambio de era. Cree en el fluir de las energías yin-yang y en la sexualidad libre de prejuicios. Las 5 direcciones tienen asociados 5 elementos (negro y agua al Norte; rojo y fuego al Sur; verde y madera al Este; blanco y metal al Oeste; amarillo y tierra al Centro). Este y Oeste se representan en orden inverso a como se hace en Occidente. Si trazamos una línea siguiendo el orden taoísta (E, O, S, C, N) obtenemos el signo de infinito, que pintado en oro (hombre) y plata (mujer) simboliza la armonía suprema entre ambos sexos (ver más abajo explicación sobre hombre y mujer).

3. Tercera Esfera: La Tercera Esfera son los Mayas de Occidente [entendiendo Occidente con un concepto amplio de la tierra de colonizadores (Europa) y colonizados (América)]. Los mayas fueron una de las culturas más avanzada de América en términos arquitectónicos y astrológicos. Algunos piensan que los mayas recibieron sus conocimientos de seres provenientes de otros planetas, aunque eso es todavía imposible de probar con los medios actuales. Los mayas tenían 5 direcciones y 5 colores (blanco al Norte; amarillo al Sur; rojo al Este; azul al Oeste y verde al Centro).

Tanto la segunda esfera como la tercera se rigen por el número 5, el número del equilibrio humano. Tenemos 5 dedos, cada uno asociado a un meridiano energético del cuerpo, y hay 5 continentes. Aplicando la analogía taoísta de los colores a los continentes se puede ver que hay un continente originalmente blanco (Europa), otro negro (África), otro amarillo (Asia), otro rojo (América; los pieles rojas; el camino espiritual de los indios americanos se llama el Camino Rojo) y Oceanía (la quinta raza, el continente verde). Europa es la Mente; África el Instinto; América el Emocional; Asia el Mental Superior (Espíritu) y Oceanía el Emocional Superior (Alma).

A mi juicio, hay una sexta raza que es la semita (judíos y árabes) y la tierra que ellos ocupan ahora, Oriente Medio, es el Corazón del Planeta, la que teóricamente debiera ser la sede del Amor, el surtidor, hogar y receptáculo de la Intuición. Y aunque creo que es la Antártida el continente que corresponde a esta sexta raza, es en Oriente Medio que se debe resolver ahora uno de los dramas cósmicos más antiguos que nos permitirán avanzar como raza o nos forzarán a seguir estancados.

Siento que en el proceso de evolución del ser humano puede ayudar el viajar por los seis continentes y cosechar en nuestro interior con humildad el legado de cada raza, con el fin de contribuir a completarnos como seres humanos. Lo mejor es viajar físicamente. Si no se puede, los viajes astrales son una alternativa. Pero como hacer viajes astrales es tan complicado y requiere tantísima concentración, que rara vez aplicamos, los viajes con libros, documentales o simplemente con nuestra mente, también pueden ayudarnos a conocernos, conectar con cada una de nuestras partes y completarnos. Detrás de la cada vez más frenética ansia de movimiento y viajes, puede que haya una pulsión más básica hacia la autenticidad, de la que ni nosotros/as mismos/as somos conscientes.

 

Los 2 círculos inferiores simbolizan el Microcosmos o cuerpo que nos lleva:

1. Cuarta Esfera: La Mujer, la energía femenina o Yin, la Plata, la Luna, las 4 Fases lunares, 28 días. La energía Yin se traduce en energía de ternura, dulzura, alegría y creatividad. La luna rige las mareas y los ciclos de la mujer. Los mayas dividían la vida en cuatro ciclos de 13 años. El Rosa representa la luna creciente, la Niña preadolescente [0 a 13 años], la energía creativa; el blanco es la luna llena, la Energía de la Madre [13 a 26 años], la Ovulación, la energía nutritiva y protectora; el morado es la luna menguante, la Maga intuitiva [26 a 39 años], la energía de la ruptura; el negro es la luna nueva, la Sabia introspectiva [39 a 52 años], la Menstruación, la energía de recogimiento, reflexión y auto-conexión. Es importante conectar con la sangre de una, hacer el Retiro de la Osa (el ritual del día fuerte de la menstruación), menstruar en la Tierra, reconectarse con los ovarios sagrados. La Menstruación es algo sagrado, una bendición. En el proceso de reequilibrio del yin y el yang, de los 13 a los 52 años, es fundamental practicar el sexo siguiendo los dictados de los antiguos maestros taoístas y gnósticos A partir de los 52, según los mayas, la mujer se convierte en una anciana sabia y no necesita más ni del sexo (que no quiere decir que una no siga haciendo el amor si quiere), ni de los ciclos de la luna (por eso le llega la menopausia). La espiral roja del cuadro simboliza la menstruación como vía de conexión con nuestras antepasadas femeninas. De todas las mitologías que he estudiado la única que reconoce esta preeminencia de lo Femenino en el nombre y concepto de su Divinidad Suprema son los taínos que habitaban las Antillas. Su Deidad principal era Yocahú Baguá Maórocoti, cuya traducción literal vendría a ser: “Espíritu de la Yuca –masculino, yang- y de las Aguas –femenino, yin- Sin Antepasados Masculinos”.

2. Quinta Esfera: El Hombre, la energía masculina o Yang, el Oro, el Sol, las 4 Estaciones solares, 365 días (ciclo más largo que el de la mujer y, por ende, más lento). La energía Yang se traduce en energía luchadora, emprendedora, trabajadora, cazadora del sustento familiar. El verde sería la Primavera o pre-adolescencia del varón [0 a 13 años], en que el muchacho empieza a ejercitarse con su fuerza masculina; el amarillo sería el Verano o pleno apogeo del yang [13 a 26 años], cuando correspondería ser padre; el naranja sería el Otoño [26 a 39 años], en que el varón debe intentar comenzar lenta y progresivamente a incorporar el yin a su vida; y el marrón es el Invierno [39 a 52 años], en que yin y yang se armonizan. En el proceso de reequilibrio del yin y el yang, de los 13 a los 52 años, es fundamental practicar el sexo siguiendo los dictados de los antiguos maestros taoístas y gnósticos. Con 52 años el varón puede ya, si lo desea, prescindir del sexo. En la India, los varones tienen cuatro fases vitales: infancia, juventud, madurez y ancianidad. En esta última fase aún hoy son muchos los hombres que lo dejan todo (esposa e hijos –pues estos últimos ya son mayores y se pueden mantener por sí mismos-), cogen una manta, una lata y se van en busca de la iluminación.

Si mujer y hombre han logrado reequilibrar su energía masculina y femenina en vida, es decir, que un hombre nacido yang incorpora la feminidad y una mujer nacida yin incorpora la masculinidad, el día de la muerte logran trascender la reencarnación y salen de la rueda del samsara (el samsara es para los hinduistas y budistas la rueda de reencarnaciones que ata las almas al planeta hasta que logran la liberación o samahdi). Mozart lo narra bellamente en “La Flauta Mágica”. Opino que ese equilibrio es la iluminación. No hay que darle más vueltas. Bastante difícil es llegar a ello. El sexo no es fundamental para ello, pero ayuda.

Lo masculino inauténtico es lineal y por desgracia es ese masculino lineal la energía que rige el mundo y que ha eliminado lo cíclico tanto de lo femenino, como de lo masculino. Al hombre lineal le da pánico la fase destructiva, pero si no se cortan las malas hierbas, pueden dañar la cosecha. Si no viene el deshielo de las nieves invernales es imposible que la primavera arroje frutos nuevos. Y si algo está podrido, debe sacudirse. Y sacudimos las mujeres cuando hemos conectado con nuestra esencia, y sacuden los hombres auténticos que han entendido que también ellos son cíclicos, pues llevan dentro de sí el ciclo solar de las estaciones. Y si hombres y mujeres nos aferramos a nuestra autenticidad, serviremos para romper aquello de nuestra pareja que no nos vale y ellos romperán aquello nuestro que no les vale y ruptura tras ruptura ganaremos ambos e iremos caminando hacia lo que siempre debimos venir a hacer a la Tierra, recuperar el fulgor total y pleno de nuestro Ser.

 

2. MENSAJE DEL CUADRO

Los calendarios mayas indicaban que en diciembre de 2012 vendría el final del ciclo actual.

Si queremos evitar que el Fin de Ciclo traiga consecuencias negativas para la humanidad, los seres humanos tenemos que reconciliar interiormente nuestra parte masculina y femenina (nuestro yin y nuestro yang). Todos tenemos una parte masculina y una femenina que hemos de conciliar armónicamente. Los homosexuales también la tienen y de hecho en toda pareja homosexual hay uno/a de ellos/as que desempeña el rol masculino y otro/a el femenino. No obstante, las rígidas estructuras morales que hipócritamente atenazan las sociedades contemporáneas impiden que cada cual se polarice en la energía que debe encarnar en esta reencarnación para completar su ciclo. La reencarnación está presente en casi todas las cosmogonías primitivas y la Iglesia Cristiana creyó en ella hasta que fue suprimida en el siglo VI (año 553 e.c., Segundo Concilio de Constantinopla). Así mismo, las personas tenemos que fluir con la vida. Fluir con la vida significa capear los temporales cuando vienen y seguir adelante buscando cada día ser más armoniosos; ir elevando nuestro nivel vibratorio; ir atrayendo hacia nosotros el EQUILIBRIO, la alegría, el amor, lo simple, lo bello; e ir alejando de nosotros la ira, el odio, la lujuria, la gula, la codicia, la avaricia y la envidia, signos todos ellos de desequilibrio. Gran parte de la población de la República Dominicana siguen siendo magos en el fluir, herencia taína.

Socialmente, hemos de reequilibrar con urgencia las sociedades en que vivimos. Hemos de reequilibrar el peso del hombre y la mujer en nuestras sociedades a marchas forzadas (a través de cuotas; de un apoyo especial; etc). El Barco del Mundo está escorado hacia el yang desde hace dos mil años y podemos hundirnos. No hay que olvidar que con el cambio de era llegó una tendencia patriarcal al mundo (el confucianismo sofocó al taoísmo también en Oriente). Esa tendencia patriarcal era necesaria para la evolución de la humanidad. Lo Femenino tenía que renacer con más fuerza y ahora están empezando a brotar las primeras semillas. No obstante, el camino ha sido arduo. Durante dos mil años las mujeres no han podido completar su ciclo evolutivo; se las condenaba a ser “eternamente lunas llenas”; si desarrollaban la parte mágica o cazadora se las quemaba en la hoguera. ¡Cuántas mujeres habrán tenido que reencarnar forzosamente por este motivo!

Ese reequilibrio yin-yang ha de tener lugar también en el plano material (la política y el comercio). El exceso de yang del mundo (un yang sin equilibrio yin tiende a los extremos de la agresividad y la desmesura) ha llevado a la producción de armas; a las guerras cuyo objetivo es dar salida a los arsenales acumulados; a las decisiones políticas arbitrarias, déspotas y rígidas; a la acumulación egoísta por parte de unos pocos países. Si se reequilibrara la política internacional y tuviera más yin, pararíamos de apoyar, aunque nos doliera el orgullo (cualidad yang), aquellas acciones que están destrozando el Planeta y la Vida sobre él. La política sería conciliadora, no de boquilla, mediante eternas resoluciones, sino yendo al grano. Pararíamos las guerras y la explotación de los países pobres por los ricos, escudados en aspectos como la deuda que nos pagan, las barreras comerciales que les ponemos a sus productos o las patentes médicas extraídas de materias primas procedentes de esos países. El primer Mundo padecería y por eso no se hace nada significativo. A veces un daño menor evita uno mayor. La inacción puede ser letal y no nos queda mucho tiempo. Por último, la Paz del Planeta pasa por que la sexta raza, la semita, se reconcilie entre sí, tanto directamente, como a través de escenarios interpuestos. Si la sexta raza no se reconcilia, el resto del engranaje de reequilibrio del mundo no se podrá poner en funcionamiento.

Ese reequilibrio yin-yang ha de tener lugar también en el plano espiritual (las religiones). Así como el hombre tiene la preeminencia sobre lo físico, la mujer es quien ha de tener la preeminencia sobre lo espiritual o metafísico (es la portadora del gran misterio de la vida). Occidente ha impuesto sus religiones a medio mundo y en muchas de esas religiones se relega a la mujer. La mujer fue sacerdotisa en Iberia (las vírgenes negras); en Grecia (las hieraia); en Roma (las vestales); en la Iglesia cristiana primitiva (los cristianos primitivos, más cercanos al mensaje de Cristo, tenían mujeres sacerdotisas), hasta que la Iglesia acabó de cerrarle el espacio a la mujer. Y esa tendencia de los últimos dos mil años que niega los poderes plenos de la mujer en los mundos invisibles es urgente que sea revertida.

IAO- SHALOM- SALAM- AOM

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