En 2018 me embarqué en pintar un nuevo cuadro de lo que se veía desde la terraza de mi piso de Madrid. Por eso el cuadro se llama “Monmundo Madrid”.
¿Qué se veía desde esa terraza? En primer plano, a la derecha, el balcón semicircular de forja, de 1930, en estilo modernista. De frente, el enorme parque de El Retiro en todo su esplendor. Tras él algunos (pocos) edificios de Madrid. Más al fondo, una cadena montañosa que, en la parte norte es la Mujer Dormida (prefiero esa denominación, aunque la más habitual es la Mujer Muerta) que hacia el oeste enlaza con la Sierra de Gredos. Y, como grandioso telón de fondo, el cielo de Madrid, tan a menudo explosivo en colores.

Buscaba aunar mis dos espacios vitales a través de dos cuadros gemelos. El cuadro de “Monmundo Cueva” que había pintado en 2016 y este otro. Volví a encargar un bastidor con exactamente las mismas dimensiones del cuadro de “Monmundo Cueva”: 140 cm de ancho por 110 cm de alto con las cuatro esquinas redondeadas.
Me llamaba la atención una curiosa coincidencia: el balcón tiene unos rosetones de forja de cuatro pétalos y, en épocas pasadas, el hierro que salía de Cueva del Hierro al transformarlo en rejas se distinguía porque se usaban rosetones de cuatro pétalos. Así que quise resaltar ese detalle en el cuadro.

Y a partir de ahí quise volar: proyecté los árboles, los edificios, la silueta de esa hermosa Mujer Dormida y los bellos cielos de Madrid. A continuación, están el proceso y el resultado.



¡Ah! Y ese balcón, desde octubre de 2023, ha vivido abrazado por una bandera palestina que también muestro a continuación…

