{"id":5540,"date":"1994-10-23T20:55:08","date_gmt":"1994-10-23T19:55:08","guid":{"rendered":"https:\/\/mongonzalez.es\/?p=5540"},"modified":"2025-03-01T10:03:38","modified_gmt":"2025-03-01T09:03:38","slug":"los-mares-del-islam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/los-mares-del-islam\/","title":{"rendered":"Mares del Islam"},"content":{"rendered":"<div id=\"ez-toc-container\" class=\"ez-toc-v2_0_81 ez-toc-grey ez-toc-container-direction\">\n<div class=\"ez-toc-title-container\">\n<p class=\"ez-toc-title\" style=\"cursor:inherit\">Listado de los Mares<\/p>\n<span class=\"ez-toc-title-toggle\"><a href=\"#\" class=\"ez-toc-pull-right ez-toc-btn ez-toc-btn-xs ez-toc-btn-default ez-toc-toggle\" aria-label=\"Alternar tabla de contenidos\"><span class=\"ez-toc-js-icon-con\"><span class=\"\"><span class=\"eztoc-hide\" style=\"display:none;\">Toggle<\/span><span class=\"ez-toc-icon-toggle-span\"><svg style=\"fill: #999;color:#999\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" class=\"list-377408\" width=\"20px\" height=\"20px\" viewBox=\"0 0 24 24\" fill=\"none\"><path d=\"M6 6H4v2h2V6zm14 0H8v2h12V6zM4 11h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2zM4 16h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2z\" fill=\"currentColor\"><\/path><\/svg><svg style=\"fill: #999;color:#999\" class=\"arrow-unsorted-368013\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"10px\" height=\"10px\" viewBox=\"0 0 24 24\" version=\"1.2\" baseProfile=\"tiny\"><path d=\"M18.2 9.3l-6.2-6.3-6.2 6.3c-.2.2-.3.4-.3.7s.1.5.3.7c.2.2.4.3.7.3h11c.3 0 .5-.1.7-.3.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7zM5.8 14.7l6.2 6.3 6.2-6.3c.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7c-.2-.2-.4-.3-.7-.3h-11c-.3 0-.5.1-.7.3-.2.2-.3.5-.3.7s.1.5.3.7z\"\/><\/svg><\/span><\/span><\/span><\/a><\/span><\/div>\n<nav><ul class='ez-toc-list ez-toc-list-level-1 ' ><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-1'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-1\" href=\"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/los-mares-del-islam\/#i_los_mares_de_piedra_ocre\" >I. Los mares de piedra ocre<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-1'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-2\" href=\"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/los-mares-del-islam\/#ii_los_mares_de_roca_roja\" >II. Los mares de roca roja<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-1'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-3\" href=\"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/los-mares-del-islam\/#iii_en_torno_al_mar_de_aqaba\" >III. En torno al Mar de Aqaba<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-1'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-4\" href=\"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/los-mares-del-islam\/#iv_petra\" >IV. Petra<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-1'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-5\" href=\"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/los-mares-del-islam\/#v_en_torno_al_mar_muerto\" >V. En torno al Mar Muerto<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-1'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-6\" href=\"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/los-mares-del-islam\/#vi_el_mar_sagrado\" >VI. El mar sagrado<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-1'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-7\" href=\"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/los-mares-del-islam\/#vii_las_flores_del_mediterraneo\" >VII. Las flores del Mediterr\u00e1neo<\/a><\/li><\/ul><\/nav><\/div>\n<p>Si quieres descarg\u00e1rtelo en pdf, pincha aqu\u00ed: <a href=\"https:\/\/mongonzalez.es\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/MARES-DEL-ISLAM.pdf\">MARES DEL ISLAM<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Para que las arenas rojas sepan guardar los secretos<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para que el amor de un pueblo no se difumine en la noche<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para que las aguas rosas invadan el ser<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Yo por aqu\u00ed ando&#8230; Siguiendo los pasos de mi azaroso destino que me trae por la larga e inextricable Calle de la Amargura&#8230; Intentando alcanzarlo, caminar junto a \u00e9l, pero es imposible, es demasiado veloz, me saca muchos lustros&#8230; Por mucho que acelere el ritmo de mi vida, mi mente ya ha barrido con su luz, eones antes, ese terreno, y yo solo puedo humilde y mansamente recoger en mis manos la cosecha que el destino y mi mente sembraron para m\u00ed&#8230; Tampoco escap\u00f3 este verano a la ineluctable profec\u00eda&#8230; Mi mente hab\u00eda sembrado durante muchas noches de vigilia y muchos d\u00edas de sue\u00f1o un itinerario perfecto, un recorrido completo: un c\u00edrculo m\u00e1gico. Si se pone un comp\u00e1s sobre un mapa, se clava la aguja en el coraz\u00f3n del desierto del Sina\u00ed, se pone el otro extremo en la cima de la pir\u00e1mide de Keops y se traza un c\u00edrculo&#8230; Ese es el c\u00edrculo m\u00e1gico que mi mente traz\u00f3 otrora y que mi cuerpo ahora iba a tener que materializar&#8230; Un ensue\u00f1o que tendr\u00eda que sufrir, sentir y vivir en carne propia.<\/em><\/p>\n<p><em>Ya en el avi\u00f3n mi mente tatuaba con la pluma de la duda sobre mi piel estas palabras: \u00abEs extra\u00f1o que est\u00e9 sola&#8230; \u00bfMe gustar\u00eda viajar con alguien? No lo s\u00e9&#8230; S\u00e9 que me acompa\u00f1an muchas cosas: los buenos deseos de tantos que me quieren y he dejado tras de m\u00ed y mi otro mundo. En ambos encuentro la fuerza para mantenerme alerta y despierta. Por ahora s\u00e9 que no me esperan pruebas cerca, pero creo que atravesando el desierto pondr\u00e9 a prueba mi cuerpo y su aguante. Tengo que fortalecerlo para que me sirva de veh\u00edculo.\u00bb<\/em><br \/>\n&#8230;<\/p>\n<h1><span class=\"ez-toc-section\" id=\"i_los_mares_de_piedra_ocre\"><\/span><span style=\"color: #000000;\"><strong>I. Los mares de piedra ocre<\/strong><\/span><span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h1>\n<p>Todo empez\u00f3 cuando el avi\u00f3n descend\u00eda lentamente sobre <strong>El Cairo<\/strong>. Era de noche y la ciudad era una bella y abigarrada amalgama de luces y colores. Todo eran puntitos en la noche. Puntitos y m\u00e1s all\u00e1 de ellos, la nada, una infinita y negr\u00edsima oscuridad.<\/p>\n<p>En el aeropuerto sent\u00ed renacer en mi interior una inmensa alegr\u00eda&#8230; Si existe alguna lengua en este planeta cuyo mero arrullo me haga vibrar&#8230; es el \u00e1rabe&#8230;<\/p>\n<p>Sin embargo, mi \u00e9xtasis dur\u00f3 poco. Nada m\u00e1s salir por las puertas del edificio me vi envuelta por una muchedumbre de seres humanos que discurr\u00edan como peque\u00f1as gotas de una violenta tromba de agua. Me sent\u00ed \u00ednfima &#8230; y perdida. Hab\u00eda gente que buscaba a otra y en sus ojos se le\u00eda la angustia de la b\u00fasqueda, otros intentaban venderte los servicios de sus taxis a precios exorbitantes, gritando para atraer la atenci\u00f3n, luchando por ser los primeros en caer sobre las tiernas presas, sobre los incautos turistas. Cerr\u00e9 los ojos y avanc\u00e9. Logr\u00e9 atravesar la marabunta sin haber atra\u00eddo la atenci\u00f3n de ning\u00fan captor de incautos. Respir\u00e9. Entonces se me acerc\u00f3 un se\u00f1or y me dijo: \u00ab<em>Taxi<\/em>?\u00bb. \u00ab<em>Bikam<\/em>?\u00bb. \u00ab<em>Jamsin<\/em>\u00ab. \u00ab<em>La. Talatin au la shai<\/em>\u00ab. \u00ab<em>Mashi<\/em>\u00bb o lo que es lo mismo: \u00ab\u00bfTaxi? \u00bfPor cu\u00e1nto? Cincuenta. Treinta o nada. Vale\u00bb. Y all\u00e1 que nos fuimos&#8230; Al pobre coche le deb\u00edan doler tanto los a\u00f1os que no pudo evitar emitir un lastimero quejido cuando nos subimos a \u00e9l&#8230; Le crujieron las entra\u00f1as.<\/p>\n<p>Me hizo falta una escasa media hora para percibir con total nitidez la esencia de Al Kahira (El Cairo). Esencia que se puede resumir en polvo, \u00e1rboles, polic\u00eda y claxonazos&#8230; Todo edificio, todo veh\u00edculo y todo lugar est\u00e1n recubiertos de ese arenoso polvo del desierto que les confiere su indescriptible toque&#8230; La ciudad, aunque parezca mentira, est\u00e1 llena de \u00e1rboles enormes y preciosos en las islas del Nilo y en muchas calles y callejas&#8230; Polic\u00eda la hay por todas partes o bien la de blanco de tr\u00e1fico o la de marr\u00f3n y verde de los controles o la de azul que se encarga de la custodia de edificios y embajadas&#8230; Y los claxonazos se escuchan miles en todo instante y de todo veh\u00edculo, pues lo usan para paliar los efectos de esa pereza que les agarrota los dedos y les impide tocar los mandos de los intermitentes. En Cairo el claxon hace las veces de piloto, de intermitente, de luz de freno&#8230; Como dios, est\u00e1 en todas partes.<\/p>\n<p>La primera maravilla que vi en el Cairo al d\u00eda siguiente fue El Museo, poco cuidado, con las piezas mal expuestas&#8230; pero genial, inefablemente hermoso, con tales tesoros entre sus paredes que bien podr\u00eda creerse una en otra \u00e9poca y en otro lugar. Navegar por sus salas era como surcar sobre la Barca de la Vida los Reinos del M\u00e1s All\u00e1. Era un viaje al coraz\u00f3n de la belleza a trav\u00e9s de la m\u00e1gica y rica simbolog\u00eda Herm\u00e9tica&#8230;<\/p>\n<p>En sus salas se hallaba plasmada toda la historia del Antiguo Egipto dividida seg\u00fan la periodificaci\u00f3n que hacia el 300 a.e.c. hiciera el historiador egipcio Manet\u00f3n en la que se agrupan las treinta y una dinast\u00edas en cuatro per\u00edodos (protodin\u00e1stico, Imperio Antiguo, Medio y Nuevo).<\/p>\n<p>Aunque yo personalmente me atrevo a dudar de la veracidad de esta periodificaci\u00f3n, pues Manat\u00f3n afirma que antes del inicio de las dinast\u00edas hubo un reinado de los dioses que dur\u00f3 13.900 a\u00f1os, seguido de un per\u00edodo de 11.000 a\u00f1os regido por los semidioses, no para de abrumarme el que los historiadores modernos otrora tan apegados al cientifismo comprobador puedan aceptar y perpetuar una epopeya egipcia como base de la historia y tomen la clasificaci\u00f3n que Manat\u00f3n hace de las dinast\u00edas como base para sus teor\u00edas y relatos hist\u00f3ricos. Y puesto que lo hacen, \u00bfpor qu\u00e9 no se plantean quienes eran los dioses y semidioses que rigieron antes y tratan de explicarnos qu\u00e9 fue de ellos?<\/p>\n<p>Del per\u00edodo <strong>protodin\u00e1stico<\/strong>, que abarca las dos primeras dinast\u00edas y se remonta en el tiempo a hace casi seismil a\u00f1os, destacaba el orgullo y la deferencia con que diversas estatuas presentaban a Menes, el tambi\u00e9n llamado Narmer, unificador del Alto y Bajo Egipto. De su cuerpo que seg\u00fan las reglas escult\u00f3ricas aplicables a los faraones hab\u00eda de tener formas perfectas emanaba una armon\u00eda completa. \u00a1Con qu\u00e9 dignidad ce\u00f1\u00eda la corona de ambos reinos el primer fara\u00f3n de la historia del Gran Egipto!<\/p>\n<p>Si en alg\u00fan momento de la historia de Egipto pudiera pensarse que los que lo reg\u00edan no eran hombres, sino que pose\u00edan conocimientos superiores es durante los albores del <strong>Imperio Antiguo<\/strong>. Desde Thoser, primer rey de la tercera dinast\u00eda hasta Mikerinos, quinto rey de la cuarta dinast\u00eda, en el corto lapso de doscientos a\u00f1os, se hab\u00edan erigido monumentos tan perfectamente orientados y pensados que ser\u00edan irrepetibles durante todo el resto de la historia de la humanidad. La grandiosidad y perfecci\u00f3n de las pir\u00e1mides que se levantaron en esa \u00e9poca, desde la primera pir\u00e1mide a\u00fan con forma escalonada del fara\u00f3n Thoser y que se encuentra en Sakkara, hasta las tres joyas de Giza, la Gran Pir\u00e1mide de Keops, la pir\u00e1mide de su hijo Kefr\u00e9n y la de su nieto Mikerinos, no pudieron nunca volver a ser emuladas.<\/p>\n<p>Del Imperio Antiguo, que engloba hasta la und\u00e9cima dinast\u00eda, se conservan en el Museo las cuatro tr\u00edadas de Mikerinos en las que aparece en un bajorrelieve en diorita el fara\u00f3n Mikerinos y, junto a \u00e9l, a su derecha, Athor, la diosa de la belleza, el amor y la alegr\u00eda, representada por una serena y sonriente mujer de cuya cabeza salen dos cuernos que mansamente abrazan un disco solar. El tercero en discordia de la tr\u00edada aparece a la izquierda de Mikerinos y personifica en cada escultura una regi\u00f3n distinta de las diversas del Imperio. Es incre\u00edble el pensar que esta hermosa piedra verde, de dureza comparable al granito, pod\u00eda ser esculpida con tal maestr\u00eda y precisi\u00f3n en momentos tan remotos de la historia, y que solo en estas antiguas dinast\u00edas se conoc\u00eda el secreto de su tallado, arte que misteriosamente tambi\u00e9n caer\u00eda pronto en la incierta <em>Nebulosa del Olvido<\/em>.<\/p>\n<p>Otra estatua de diorita verde que embelesa y cautiva al que la contempla es la estatua de Kefr\u00e9n, fara\u00f3n cuyo nombre significa \u201cDios del Amanecer\u201d. En esta escultura Kefr\u00e9n encarna a Osiris; sobre su hier\u00e1tico rostro, sereno e impasible se posa el halc\u00f3n de Horus; su cuerpo reposa sobre un trono cuyo respaldo son las alas de Isis y cuyo pedestal es la diosa leona Sehmet.<\/p>\n<p>No ha pasado un segundo y ya se escapa la mente en pos de la fantas\u00eda hacia el reino de la eternidad para intentar rememorar los infusibles lazos que unen a los dioses de la cosmogon\u00eda egipcia. La mente desdibuja en el espacio escenas en las que <strong>Osiris<\/strong>, Dios de la Eternidad y Soberano de los Dioses y los Hombres, se casa con <strong>Isis<\/strong>, la Diosa Suprema y Madre Divina, naciendo de ambas fuerzas del Bien <strong>Horus<\/strong>, el halc\u00f3n, el Dios del Sol, y <strong>Anubis<\/strong>, el chacal, el Juez \u00daltimo. Pero el equilibrio del Bien nunca es eterno y siempre existe el Mal que contraataca. De ah\u00ed que Seth, hermano de Osiris, matara a este, despedazara su cuerpo y dispersara los pedazos por todo Egipto. Isis rebusc\u00f3 entre las aguas del Nilo y los enormes desiertos tratando de recomponer el cuerpo de Osiris y fue con enorme amor y paciencia que logr\u00f3 insuflar de nuevo la vida en el cuerpo de su bienamado esposo. Desde ese momento Osiris fue para los seres humanos ejemplo y esperanza de la inmortalidad. Aunque el Mal exista, siempre es posible vencerlo y la muerte solo existe para aquellos seres que la aceptan y que no luchan con las invencibles armas del amor y la paciencia por superarla.<\/p>\n<p>Si entrecierras los ojos, al tiempo que giras sobre los talones, observas ante ti otras tres maravillas, representaciones esta vez del pueblo llano. A un lado la estatua de madera de sicomoro del alcalde del pueblo (Shij Albalad), toda una obra de ensamblaje primitivo, con piedras preciosas por ojos que se clavan en una y te persiguen por toda la sala. En medio, los mismos ojos escruti\u00f1adores del escriba sentado. Al otro lado, una obra en escayola de un matrimonio en el que \u00e9l, Rajotek, aparece con la tez curtida por el sol luciendo la primera representaci\u00f3n en la historia de un bigote, mientras que ella, Nefret, muestra una tez alba, inmaculada, consecuencia directa de su vida hogare\u00f1a. \u00a1Qu\u00e9 injusto que siempre hayamos estado las mujeres relegadas a un recinto tan peque\u00f1o como es un hogar, cuando el mundo es tan grande y tan hermoso, hay tantas cosas por ver y descubrir y tantos peque\u00f1os granitos que a\u00fan podemos como mujeres aportarle a este maltrecho planeta! \u00a1Si alguien nos hubiera escuchado antes!<\/p>\n<p>Si del Imperio Intermedio apenas existen vestigios de una grandeza, el Imperio Nuevo irrumpe de nuevo con fuerza y magnificencia. Este Imperio Nuevo supone un par\u00e9ntesis de esplendor, de la dinast\u00eda decimoctava a la vig\u00e9sima, tras el cual se inicia la inexorable decadencia.<\/p>\n<p>Hablando de mujeres, fue en la decimoctava dinast\u00eda en la que rein\u00f3 Hatsepsut, gobernando con los poderes de un fara\u00f3n. Pero esta gran mujer, cuyas magn\u00edficas esculturas se muestran en El Museo, tuvo que adoptar los atributos masculinos e incluso usar siempre el pronombre masculino \u00abf\u00bb para que se la tomara en serio. A su muerte, era tal el odio acumulado hacia ella por su sobrino e hijastro Tutmosis III, quiz\u00e1s por la bajeza que supon\u00eda el que su predecesora hubiera sido alguien del \u00ab<em>sexo infame<\/em>\u00bb que la borr\u00f3 de todas las inscripciones, lo que seg\u00fan las creencias egipcias equival\u00eda a cerrarle a una las puertas de la eternidad. \u00a1Incluso las pocas que reinaron no pasaron a la posteridad! \u00a1Qu\u00e9 futuro!<\/p>\n<p>Con la siguiente sala llega otro cap\u00edtulo aislado de la historia egipcia. Es la sala dedicada a <strong>Amenofis IV<\/strong>. Que \u00bfqui\u00e9n era? A ver, otra pista, tambi\u00e9n se le conoc\u00eda por el nombre de Akenat\u00f3n. S\u00ed, exacto, fue aquel fara\u00f3n maravilloso que reform\u00f3 la religi\u00f3n de Egipto, adoptando el culto a At\u00f3n como Dios \u00fanico y que Mika Waltari presentara en su delicioso libro \u00ab<em>Sinu\u00e9 el egipcio<\/em>\u00ab. Un hombre que rompe con las estructuras sociales vigentes, en que la casta sacerdotal como intermediaria entre los dioses y los hombres ten\u00eda un papel preponderante y dice que no existen intermediarios. Solo \u00e9l y su ejemplo conducen a Dios. El ejemplo de una vida en la que la Verdad es la consigna, siendo su s\u00edmbolo la pluma de la verdad. Verdad que en el arte se plasma en un esmerado realismo, donde incluso los defectos f\u00edsicos de un fara\u00f3n pueden ser plasmados con tal de que se correspondan con la realidad. En sus representaciones existe una cierta aura que une a Akenat\u00f3n con su amada Nefertiti, emanando de la uni\u00f3n de ambos el Anj o Llave de la Vida. Una interpretaci\u00f3n ser\u00eda, tal vez, que el \u00fanico Dios verdadero, el que confiere la Vida Eterna, solo podemos alcanzarlo, encarnarlo, a trav\u00e9s de un Amor \u00fanico y verdadero.<\/p>\n<p>Si el Museo tiene dos plantas, imagina qu\u00e9 grande tiene que ser el tesoro de un peque\u00f1o fara\u00f3n que apenas rein\u00f3 dos d\u00e9cadas para ocupar casi por completo toda la planta de arriba. Se trata del tesoro encontrado en la tumba de <strong>Tutankamon<\/strong>. La aparente contradicci\u00f3n entre su insignificancia como fara\u00f3n y la grandeza de las maravillas encontradas se explica, como pasa siempre con estas cosas, por una azarosa jugarreta del destino. Resulta que a Rams\u00e9s II, el gran fara\u00f3n de la dinast\u00eda decimonovena que logr\u00f3 someter a los hititas, lo enterraron tambi\u00e9n en el Valle de los Reyes, con tanta fortuna que situaron su exultante tumba sobre otra m\u00e1s antigua de un peque\u00f1o e insignificante fara\u00f3n, a saber, Tutankamon.<\/p>\n<p>De entre todas las Tumbas de ese Valle la historia y el tiempo fueron dando muestras de su implacabilidad y el hurto fue dejando fidedigna constancia de lo arraigado que est\u00e1 en el ser humano desde el inicio de los tiempos. De ah\u00ed que cuando lleg\u00f3 este siglo ya todas las tumbas hab\u00edan sido saqueadas y presentaban un aspecto la <em>mar de limpio<\/em>. Cuando en 1922 el arque\u00f3logo brit\u00e1nico Howard Carter limpiaba uno de los laterales de aquella gran tumba de Rams\u00e9s II, descubri\u00f3 \u00abpor casualidad\u00bb un escal\u00f3n. Lo que se encontraba debajo de aquel escal\u00f3n sirvi\u00f3 para dejar boquiabierto al mundo entero.<\/p>\n<p>La tumba parec\u00eda un rompecabezas. Primeramente, hab\u00eda cuatro capillas de madera recubiertas de oro, introducidas una dentro de la otra. Dentro de la menor hab\u00eda cuatro sarc\u00f3fagos, el menor de los cuales conten\u00eda el cuerpo embalsamado del fara\u00f3n. Y junto a \u00e9l, los cuatro vasos canopes con forma a su vez de minisarc\u00f3fagos con distintas inscripciones, en los que se conservaban el h\u00edgado, los pulmones, el est\u00f3mago y los intestinos del difunto.<\/p>\n<p>Rodeando la capilla se puede percibir a\u00fan en un daguerrotipo de la \u00e9poca como se amontonaban cientos de objetos; desde carros de combate, a ropas, pasando por camas, sillas, jarras y dem\u00e1s utensilios de cocina, especieros, semillas, que plantadas hoy d\u00eda a\u00fan germinan, 365 estatuitas para servir una cada d\u00eda al rey, iconos de las deidades, entre ellas un precioso Anubis y, miles de joyas. En resumen, todo aquello que sus coet\u00e1neos consideraron necesario para que el fara\u00f3n fallecido lograra atravesar el Mar de los Juicios hasta la orilla de la Vida Eterna. Si tanta maravilla junta era para un peque\u00f1o rey, resulta dif\u00edcilmente concebible todo lo que se preparar\u00eda para un gran fara\u00f3n. \u00bfA d\u00f3nde ha ido a parar el trabajo de tantos artesanos que amorosamente moldearon con sus manos tales maravillas? Sudor perdido en vano. \u00bfD\u00f3nde han ido a parar esos tesoros? Triste enigma del pasado.<\/p>\n<p>Cerca de la salida quedaba a\u00fan una sala. Hab\u00eda que pagar aparte la entrada, pero como me dijeron que merec\u00eda la pena, entr\u00e9. \u00a1Maldita la hora que lo hice! En aquella sala se encontraban los cad\u00e1veres momificados de once faraones y dos reinas. Las expresiones de sus caras son como lastimeras muecas de dolor con las que maldicen al mundo por la profanaci\u00f3n de que han sido objeto. \u00a1Qu\u00e9 bajo ha ca\u00eddo el ser humano cuando, en lugar de venerar a sus gloriosos antepasados, muestra sus restos m\u00e1s sagrados como si de un mercadillo de segunda mano se tratara!&#8230;<\/p>\n<p>Gracias al cielo este \u00faltimo regusto amargo se desvaneci\u00f3 r\u00e1pidamente al llegar a la puerta de salida, volver a tomar una \u00faltima inhalaci\u00f3n del m\u00e1gico ambiente y tornar a acariciar con un r\u00e1pido aleteo ocular las joyas m\u00e1s preciadas. Salir de El Museo al mediod\u00eda bajo el abrasador sol norteafricano fue como un viaje de vuelta en el tiempo a la velocidad de la luz. Todos esos faraones que hab\u00eda recreado con mi mente y con cuya opulencia hab\u00eda dejado acariciar mis sentidos se volv\u00edan de repente fantasmas trasl\u00facidos que se elevaban veloces por encima de mi cabeza para volver a la oscuridad y protecci\u00f3n de aquellas salas. Me abandonaban con un gui\u00f1o de complicidad con el que quer\u00edan decirme que no me preocupara, que volver\u00edan a m\u00ed en la oscuridad de mis noches, habitar\u00edan mis sue\u00f1os, y me mostrar\u00edan, ahora que ya nos conoc\u00edamos, en secreto y con mucho cuidado, la verdadera dimensi\u00f3n de sus misterios.<\/p>\n<p>Esa misma tarde me vi ante un misterio a\u00fan mayor que el de las esculturas que hab\u00eda visto aquella ma\u00f1ana. Un misterio que en mis noches va desvelando con su habitual dulzura el bueno de Anubis. Me refiero, claro est\u00e1, a las pir\u00e1mides de Giza.<\/p>\n<p>Para llegar a ellas desde El Museo, que est\u00e1 en pleno centro a orillas del Nilo, una ha de atravesar el Nilo hacia el poniente y avanzar hacia el sureste, surcando la jungla de cemento que es El Cairo, dejando tras de s\u00ed barrios enteros de casas multiformes, todas ellas con el polvo viejo como denominador com\u00fan, cruz\u00e1ndose con miles de coches cargados hasta los topes de seres humanos&#8230; hasta llegar a un punto donde la ciudad termina de forma abrupta y a medio metro empieza majestuoso el desierto.<\/p>\n<p>Un desierto que tiene como guardi\u00e1n a un ser muy especial: al Padre del Miedo (<strong>Abu Alhul<\/strong>), el nombre que los \u00e1rabes han dado a la esfinge de Giza. Esta esfinge parece salida de un cuento de hadas, plantada ah\u00ed en medio de un inmenso mar de arena dorada, c\u00f3modamente recostada sobre su gigantesco cuerpo de le\u00f3n. Es portadora de una m\u00e1scara que reproduce la cabeza del rey Kefr\u00e9n, tras la cual se esconden, si uno se fija bien y deja que la intuici\u00f3n escudri\u00f1e, dos ojos avizores que radiograf\u00edan d\u00eda y noche el infinito en busca de peligros que puedan acechar los tesoros que este buen custodio guarda, a saber, las Pir\u00e1mides. Estas se extienden tras la estela de la esfinge, en l\u00ednea diagonal y de mayor a menor. Primero Keops, luego Kefr\u00e9n y luego Mikerinos. Parece como si los faraones hubieran pensado que del desierto no pod\u00eda venir ning\u00fan mal y hubieran erigido desierto adentro sus pir\u00e1mides, sabiendo que cualquier amenaza que viniera del r\u00edo iba a ser sabiamente desviada por Abu Alhul.<\/p>\n<p>Aunque existen varias pir\u00e1mides en Egipto y en otros puntos del mundo, ninguna puede emular la magnificencia de la Gran Pir\u00e1mide de Keops. Estando a sus pies una se siente \u00ednfima, chiquitina, chiquit\u00edn, cual granito de arena al lado de un gran sol; pues verdaderamente Keops luce como un sol. No s\u00f3lo por la impresionante altura que alcanza, sino por su enorme tama\u00f1o.<\/p>\n<p>Cuenta la leyenda, leyenda que, aunque reproducida en los libros de historia como fidedigna, es poco de fiar,\u00a0 se construy\u00f3 levantando sucesivas plataformas de arena y rodando por ellas sobre troncos los bloques monol\u00edticos de toneladas de peso. \u00a1No se pararon a pensar que como la Pir\u00e1mide est\u00e1 al lado de la desembocadura del Nilo, para construir la vertiente norte habr\u00eda sido necesario construir parte de la plataforma en medio del mar! Resulta tambi\u00e9n abrumador imaginar c\u00f3mo transportaron esos bloques de piedra, cortados con tal precisi\u00f3n que encajan a la perfecci\u00f3n uno sobre otro, desde las canteras situadas a miles de kil\u00f3metros Nilo arriba. Ciertamente es duro creer que esto fue erigido por seres que a\u00fan viv\u00edan en la edad de bronce.<\/p>\n<p>Aventurarse al interior de la pir\u00e1mide es una dura experiencia. La subida se inicia por un pasillo de un metro escaso de altura y con una enorme inclinaci\u00f3n, casi sin luz, ni ventilaci\u00f3n y por el que se ha de avanzar a toda leche (pues seg\u00fan el gu\u00eda es mejor). Aunque el pasillo no creo que tenga m\u00e1s de cincuenta metros, juro que se convierten en los cincuenta metros m\u00e1s agobiantes de la vida de una. El pasillo desemboca en la gran galer\u00eda, igual de inclinada y de oscura, pero cuyo techo es infinitamente alto (o no llegan, o se pasan). Al final de la galer\u00eda, que mide otros cincuenta metros, se halla la c\u00e1mara del rey, y en ella&#8230; \u00a1\u00a1\u00a1Chantatach\u00e1n!!! Nada. Un sarc\u00f3fago de piedra vac\u00edo y la nada. Fue una de estas pir\u00e1mides que los clept\u00f3manos del pasado se encargaron de visitar.<\/p>\n<p>Volviendo de Giza, cruc\u00e9 de nuevo el Nilo. \u00a1Qu\u00e9 hermosos es! M\u00e1s que r\u00edo parece un mar en miniatura. En medio del cauce hay dos islas como peque\u00f1os bastiones que quisieran detener el fluir de las aguas para que los y las cairotas pudieran, sent\u00e1ndose a sus orillas, regalarse la vista con tan hermoso espect\u00e1culo. Aunque el hecho de ser dos pudiera lejanamente recordar a las islas parisinas sobre el Sena, aqu\u00ed la Escultora del Mundo decidi\u00f3 tirar la casa por la ventana, explayarse a sus anchas y olvidar los conceptos preestablecidos. Cre\u00f3 un r\u00edo tan grande que desde una orilla no se puede divisar la otra y dos islas tan enormes que paseando por ellas podr\u00edas creerte en tierra de la m\u00e1s firme.<\/p>\n<p>Andando, andando, ahora ya por tierra firme de la buena, mis pies me llevaron a \u00ab<strong>Jan el Jalili<\/strong>\u00ab, el n\u00facleo urbano de la \u00e9poca isl\u00e1mica y que hoy es un barrio popular. Primero pase\u00e9 por las callejuelas acondicionadas para las compras de turistas y me sent\u00e9 en uno de esos encantadores caf\u00e9s al aire libre. \u00a1C\u00f3mo describir las gentes! Las miradas penetrantes de los hombres; las acusaciones mudas de las mujeres veladas hacia aquellas que se atreven a ir descubiertas&#8230; y, peor a\u00fan, que osan te\u00f1irse de rubio; los ni\u00f1os vendedores ambulantes de todo lo vendible (pa\u00f1uelos de papel, suras del Cor\u00e1n&#8230; ); la mujer que recoge por las mesas los cacahuetes que otros dejan; un abuelito con su arm\u00f3nica y una caja maltrecha vendiendo cerillas; la shisha, esa cantarina pipa de agua, que solo el hombre puede fumar y, en cierto modo, con cada bocanada, le refuerza en su rol prepotente. Todo ello aderezado con la magia del incienso que pasan balanceando quemadores ambulantes, del jazm\u00edn que pasan vendiendo en olorosos collares, de los mangos que rebosan todos los tenderetes y de ese dulce aroma de hierbabuena fresca (<em>naana<\/em>) que echan al t\u00e9.<\/p>\n<p>Decid\u00ed ir en b\u00fasqueda de la parte de las antiguas murallas que sab\u00eda que a\u00fan estaban en pie. A\u00fan se conservaban dos enormes puertas de entrada a la ciudad con sus torreones de piedra unidas por un trozo de muro. Sin embargo, lo que me impresion\u00f3 fueron no tanto las murallas, sino la zona que tuve que atravesar para llegar hasta ah\u00ed. Fuera ya de la parte <em>arregladita<\/em> del barrio, las calles parec\u00edan verdaderas filigranas de equilibrio de opuestos; junto a fachadas preciosas de mansiones medievales con celos\u00edas de madera minuciosamente trabajadas hab\u00eda chabolas ruinosas y, junto a ellas, antiguas mezquitas o escuelas cor\u00e1nicas con sus orgullosos y bellos minaretes. Y \u00a1cu\u00e1nta pobreza vi!&#8230; Ni\u00f1os descalzos, mutilados, seres que estaban al borde de la miseria&#8230; Pero \u00a1cu\u00e1ntas sonrisas maravillosas me mandaron! \u00a1cu\u00e1nta alegr\u00eda y cuantas ganas de vivir!&#8230; En lugares as\u00ed se da una cuenta de que la felicidad nace de dentro, de muy adentro, y de que por muy llena de penurias que est\u00e9 su vida o por muy sucias que puedan estar sus calles a\u00fan conservan la habilidad de hacer fluir por sus seres esa felicidad hasta que toma el molde de una sonrisa&#8230;<\/p>\n<h1><span class=\"ez-toc-section\" id=\"ii_los_mares_de_roca_roja\"><\/span><span style=\"color: #000000;\"><strong>II. Los mares de roca roja<\/strong><\/span><span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h1>\n<p>Ahora imagina que el pulso se adormece y que el comp\u00e1s gira. Una va siendo transportada (en mi caso en autob\u00fas p\u00fablico) por encima de las aguas que forman el inmenso estuario del Nilo, m\u00e1s all\u00e1 del canal de Suez hacia el coraz\u00f3n del <strong>desierto del Sina\u00ed<\/strong>. Para que te hagas una idea de c\u00f3mo es este desierto, piensa en un rect\u00e1ngulo bicolor cuya mitad noroccidental son dunas de tierra amarilla y cuya otra mitad son enormes monta\u00f1as de tierra roja. Creo que lo m\u00e1s impresionante de este desierto son sus contrastes. De ir por una carretera en la que a un lado se extiende una masa azul-verdosa de agua pac\u00edfica y reverberante y al otro una masa ocre de arena solitaria se pasa de repente entre las faldas de alt\u00edsimas monta\u00f1as de caliza roja que surgen violentamente de la nada y se esfuerzan por alcanzar el cielo. Y se produce uno de esos momentos en que la belleza del entorno enmudece la mente y libera de sus ataduras al coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>En el siglo sexto unos monjes ortodoxos griegos decidieron construir a los pies del hist\u00f3rico <strong>Mont\u00e9 Sina\u00ed<\/strong> un monasterio al que llamaron <strong>Santa Katerina<\/strong>. Con los siglos los mojes fueron pacientemente excavando en la roca los tres mil ochocientos pelda\u00f1os que llevan a la cima. A\u00fan hoy, la treintena escasa de monjes que siguen habitando ese monasterio fortificado representa la \u00fanica se\u00f1al de vida humana en muchos kil\u00f3metros a la redonda.<\/p>\n<p>Dej\u00e9 mi pesado mochil\u00f3n en el monasterio y empec\u00e9 la ascensi\u00f3n. Hay dos opciones: o bien se sube por las escaleras, lo cual es m\u00e1s directo, pero al mismo tiempo m\u00e1s agotador, o bien se toma un caminito que bordea la monta\u00f1a y sube en zigzag por su vertiente oriental, lo cual es m\u00e1s largo, pero m\u00e1s accesible. \u00bfQu\u00e9 hice? Claro est\u00e1, lo segundo. Me hab\u00edan dicho que la escalada duraba unas cuatro horas y como quer\u00eda ver la puesta de sol desde la cima, decid\u00ed, a pesar del ardiente sol del mediod\u00eda, empezar la escalada despu\u00e9s de comer.<\/p>\n<p>Ah\u00ed me ves, subiendo, sofocada por el denso aire que llenaba el valle y por el abrasador sol que jugaba a reflejarse en las rocas. Yo era un punto diminuto y solitario en medio de la majestuosidad de los montes circundantes; un puntito m\u00f3vil en medio de ese est\u00e1tico mar de piedra bermeja. A medida que iba dejando tras de m\u00ed recovecos del camino e iba subiendo, notaba como el aire era cada vez m\u00e1s ligero, m\u00e1s fresco. Mi alma se iba sintiendo cada vez m\u00e1s llena de un inefable sentimiento de libertad. Una alegr\u00eda sin nombre se hab\u00eda adue\u00f1ado de mi acelerado coraz\u00f3n. Cada latido parec\u00eda querer animarme a que no desfalleciera y repicaba contra mi sien un estridente: \u00abYa casi, ya casi, ya casi\u00bb. O bien ya casi llegaba o ya casi la palmaba, con lo cual el repiqueteo llevaba toda la raz\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>El camino llegaba a un punto donde atravesaba una estrecha garganta, pasaba a la vertiente norte del monte y enlazaba con las escaleras. \u00a1Ya s\u00f3lo quedaban setecientas por subir! Sin embargo, del dicho al hecho hay un buen trecho y, aunque parece una minucia, as\u00ed dicho, me cost\u00f3 dios y ayuda subir los casi mil pelda\u00f1os. Cre\u00ed que no llegaba, pero al fin llegu\u00e9. \u00a1\u00a1\u00a1Uf!!! Llegu\u00e9 y de lo hermoso que era el paisaje que me rodeaba, creo que no tard\u00e9 ni una mil\u00e9sima de segundo en olvidar todos mis males. Mirara donde mirara una, la vista se perd\u00eda por encima de cadenas infinitas de monta\u00f1as que en la luz vespertina tomaban lentamente un tinte carmes\u00ed.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a\u00fan a tiempo para descansar antes de ver ponerse el sol&#8230; Arriba \u00e9ramos cuatro gatos, con lo cual nos presentamos y nos sentamos en c\u00edrculo. Yo tra\u00eda un mel\u00f3n (hay que ser optimista para subir con un mel\u00f3n a una monta\u00f1a de dos mil ochocientos metros), unos alemanes pan, queso salado y pepinos, y un franc\u00e9s galletas, as\u00ed que entre todos compartimos y sali\u00f3 una cena perfecta.<\/p>\n<p>Ver la puesta de sol fue algo muy bello. El sepulcral silencio reinante suministraba al alma la paz suficiente como para poder poner toda su energ\u00eda en despedir al sol que nos dejaba. Un sol que con sus \u00faltimos rayos iba acariciando tiernamente las cimas de las monta\u00f1as y cual varita m\u00e1gica las iba convirtiendo en azules, para pasar luego lentamente a un violeta oscuro que poco a poco iba volviendo borrosos los contornos hasta difuminarlos en el negro de la noche.<\/p>\n<p>Dormir ya fue otra cosa. Un beduino que ten\u00eda una peque\u00f1a tiendecita de t\u00e9 cerca de la cima me dej\u00f3 unas mantas. Convenc\u00ed a mis compa\u00f1eros de cena para que me hicieran de protectores laterales y all\u00e1 nos echamos, sobre las duras rocas. Con un franc\u00e9s a un lado y dos alemanes al otro, bien protegida por la flor y nata de la Uni\u00f3n Europea, mir\u00e9 al cielo. Ya que no cre\u00eda que fuera a poder dormir del fr\u00edo que hac\u00eda, como de hecho sucedi\u00f3, decid\u00ed recrearme la vista. El cielo estaba tan claro que se pod\u00edan ver hasta las entra\u00f1as del universo. Por primera vez en mi vida pude observar con toda nitidez la V\u00eda L\u00e1ctea&#8230; como una preciosa nube. A ratitos les daba a las estrellas <em>el siroco<\/em> y parec\u00eda que se hubieran vuelto locas, entonces empezaban a caer y no me daba tiempo a pedir deseos a la velocidad con que mis ojos las captaban.<\/p>\n<p>A eso de las cuatro de la ma\u00f1ana empez\u00f3 a llegar gente. Se ve\u00edan las lucecitas de las linternas zigzaguear en el negro aire de la noche, al tiempo que se o\u00edan todo tipo de idiomas&#8230; hasta hab\u00eda un grupo de coreanos que estuvo cantando, rezando y haciendo penitencia colectiva un buen ratazo. Con este \u00abangelical despertar\u00bb me dispuse a ver salir el sol. Cu\u00e1l no ser\u00eda mi espanto cuando mir\u00e9 en derredor y vi la marabunta humana que me circundaba. Parec\u00eda como si las gatas de la noche anterior hubieran parido. En estas condiciones, teniendo que pelearse por un trocito de roca sobre el que recostar las asentaderas, por muy hermoso que fuera el amanecer, no tuvo la magia del atardecer anterior. Era gracioso, cientos de dedos apoyados sobre el disparador de las c\u00e1maras para captar un instante que ocurre todos los d\u00edas, pero que generalmente ignoramos.<\/p>\n<p>Esta vez baj\u00e9 por el atajillo. \u00abCorto\u00bb, pero intenso. Tras ello a\u00fan pas\u00e9 medio d\u00eda que me temblaban las piernas de tanta escalera. Tras visitar el monasterio por dentro, cog\u00ed junto con otros <em>guiris<\/em> un taxi compartido hasta el Golfo de Aqaba. Me sent\u00e9 delante y vine todo el camino hablado con Sayed, el conductor, un chico beduino de bellos rasgos, cuya tez, muy tostada por el inclemente sol del desierto, ten\u00eda el brillo del d\u00e1til maduro. \u00cdbamos surcando el valle que dejan las altas monta\u00f1as del Sina\u00ed, con sus fascinantes formas y tama\u00f1os: piedras granates precedidas por un mar de arena; enormes bloques de piedras ocre caliza erosionada por el viento. Avanzamos un tramo rodeados de palmeras salvajes con cinco y seis brazos muchas de ellas&#8230; hasta que, de repente, sal\u00edas de una curva y se divisaba el mar.<\/p>\n<h1><span class=\"ez-toc-section\" id=\"iii_en_torno_al_mar_de_aqaba\"><\/span><span style=\"color: #000000;\"><strong>III. En torno al Mar de Aqaba<\/strong><\/span><span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h1>\n<p>El <strong>Golfo de Aqaba<\/strong> con sus cristalinas aguas tiene una magia especial. Imag\u00ednate dos alt\u00edsimas cordilleras en forma de ojo abierto. Tanto el p\u00e1rpado superior como el inferior son enormes monta\u00f1as rojas. Arriba mitad con bandera saud\u00ed y mitad con jordana, abajo toda ella egipcia. Entre ellos se encuentra un precioso charco de l\u00e1grimas. Un charco cuyo color cambia a lo largo del d\u00eda: de un azul gris\u00e1ceo al amanecer, pasa a un azul verdoso al mediod\u00eda y a un azul ros\u00e1ceo al atardecer.<\/p>\n<p>Es precisamente en el crep\u00fasculo cuando los esp\u00edritus que dan su tinte a las monta\u00f1as bajan a ba\u00f1arse al mar y lo invaden de tal forma que parece que una se encuentra ante un inmenso Mar Rojo; y precisamente es hacia este mar hacia el que fluyen las tranquilas aguas aqabenses por el rabillo del ojo.<\/p>\n<p>La lega\u00f1a de este Mar de Aqaba es Eilat, los tres kil\u00f3metros de costa que debieran pertenecer a Palestina y que est\u00e1n en manos israel\u00edes desde la Guerra de los Seis D\u00edas.<\/p>\n<p>Es curioso, en principio, la idea con la que part\u00ed de Espa\u00f1a era el ir directamente de El Cairo a Nueiba y coger el ferry. Sin embargo, durante lo que llevaba de camino hab\u00eda ido conociendo a muchos viajeros solitarios como yo que contaban sus experiencias y aventuras y todos coincid\u00edan en la inigualable belleza de las playas del mar rojo y de los tesoros que escond\u00edan las entra\u00f1as de ese mar. De ah\u00ed que decidiera ralentizar mi viaje e intentar corroborar con mi experiencia esos relatos.<\/p>\n<p>Por el camino hacia Nueiba, cuando ya hab\u00eda tomado m\u00e1s confianza con Sayed, le coment\u00e9 mi idea y le mencion\u00e9 los nombres de las playas que me hab\u00edan recomendado. Me mir\u00f3 furtivamente mientras prosegu\u00eda su veloz conducci\u00f3n y me dijo que esas playas que me hab\u00edan dicho eran para turistas y me propuso ense\u00f1arme otro lugar. Como no ten\u00eda nada que perder, acept\u00e9.<\/p>\n<p>El taxi lleg\u00f3 a Nueiba, la ciudad porte\u00f1a egipcia desde la que salen los ferris hacia el puerto jordano de Aqaba. El apelativo de ciudad le queda grande, pues no es m\u00e1s que un conjunto de barecillos y casuchas otrora encaladas de blanco, pero que con el tiempo se han ido empapando de la grasa del entorno. Tras dejar a los tres franceses que nos acompa\u00f1aban segu\u00ed, ahora ya de nuevo en solitario, mi periplo.<\/p>\n<p>Sayed me llev\u00f3 a <strong>Naguema<\/strong>, un min\u00fasculo enclave con algunas chocitas de ca\u00f1a y hojas de palmera y con una playa paradis\u00edaca. Unas chicas israel\u00edes que ten\u00edan alquilada una de las chocitas me prestaron unas gafas de bucear y \u00a1al agua patas! A pocos metros de la orilla ya se ve\u00edan formaciones de corales. Nunca los hab\u00eda observado de tan cerca. En la trasl\u00facida atm\u00f3sfera submarina los corales parec\u00edan arbolitos de ficci\u00f3n. Estaban envueltos por una suave capa azul que confer\u00eda a sus colores un toque especial de irrealidad. Algunos, de un rojo fuerte, parec\u00edan ocupar un lugar privilegiado, mientras que aquellos rosas o blanquecinos daban la impresi\u00f3n de ser m\u00e1s d\u00e9biles, m\u00e1s susceptibles de ser heridos. Y todos juntos formaban un extenso bosque cargado de un mudo equilibrio.<\/p>\n<p>Esa tarde, cuando mis miembros se hab\u00edan recargado con la fuerza revitalizadora del mar, decid\u00ed continuar mi camino. En Naguema corr\u00edan rumores de que ya era posible pasar de Eilat a Aqaba, que el nuevo puesto fronterizo ya hab\u00eda sido inaugurado. Aunque intent\u00e9 comprobar la veracidad de estos comentarios, nadie pudo desmentirlos, ni afirmarlos, as\u00ed es que decid\u00ed corroborarlo por m\u00ed misma.<\/p>\n<p>Sal\u00ed a la carretera a buscar alg\u00fan medio de locomoci\u00f3n y por casualidades de la vida apareci\u00f3 Sayed con el coche nuevamente cargado de turistas. Me dijo que los llevaba a Taba. Le pregunt\u00e9 si le importaba llevarme a m\u00ed tambi\u00e9n y volv\u00ed a montar en el entra\u00f1able y desvencijado taxi.<\/p>\n<p>La carretera pasa junto al mar, lo va bordeando. Un agua azul, cristalina, limp\u00edsima, trasparente y monta\u00f1as enormes a ambos lados. Cada vez que la carretera hace un recodo entre monta\u00f1as y volvemos a enfilar el mar me parece como si fu\u00e9ramos a perdernos entre sus olas.<\/p>\n<p>Llegamos a <strong>Taba<\/strong>. Hablando de Taba y para que te sit\u00faes, \u00bfTe acuerdas que antes te dije no sin cierta iron\u00eda que el golfo de Aqaba termina en una lega\u00f1a israel\u00ed que es la ciudad de Eilat? Pues bien, sus dos bastiones custodios son Taba en Egipto y Aqaba en Jordania. En diez kil\u00f3metros escasos de costa se encuentran tres ciudades pertenecientes a tres pa\u00edses distintos entre los cuales la convivencia no ha sido excesivamente sencilla a lo largo de los a\u00f1os.<\/p>\n<p>En Taba, que no tiene m\u00e1s que dos docenas de casas, un par de hoteles y otros tantos en construcci\u00f3n, Sayed me llev\u00f3 directamente a la frontera. Pregunt\u00e9 a los polic\u00edas egipcios si ya se pod\u00eda pasar de Israel a Jordania, pero no supieron decirme, as\u00ed que les ped\u00ed que me dejaran pasar hasta el puesto israel\u00ed sin sellarme el pasaporte y que enseguida volv\u00eda. Me miraron algo confusos, pero les supliqu\u00e9 con un tono tan lastimero que me dejaron pasar.<\/p>\n<p>A unos cincuenta metros se encontraba el puesto fronterizo israel\u00ed. Hab\u00eda que cambiar de registro: no m\u00e1s \u00e1rabe, ahora ingl\u00e9s. El soldado de turno ya me iba a coger el pasaporte de las manos para sellarlo, cuando le dije que no. \u00abHe venido solo a preguntarle una cosa\u00bb. Levant\u00f3 la cabeza y me mir\u00f3 perplejo. \u00abSi entro por aqu\u00ed a Israel, \u00bfpuedo luego pasar a Jordania?\u00bb. \u00abNo\u00bb. \u00abY no puedo aunque sea hacer a pie los tres kil\u00f3metros que me separan de Aqaba y entrar\u00bb. Esta vez el hombrecillo parec\u00eda bastante irritado. \u00abQue no\u00bb. \u00abBueno, no se enfade. Gracias. Adi\u00f3s\u00bb. Y me fui por donde hab\u00eda venido, ante la mirada alucinada del colega. No ser\u00eda hasta unos d\u00edas m\u00e1s tarde, cuando yo ya me encontraba en Am\u00e1n, que abrieron el famoso paso fronterizo Aqaba-Eilat. Llegu\u00e9 cinco d\u00edas demasiado pronto.<\/p>\n<p>Estaba atardeciendo. Me encontraba en Taba. Para poder llegar a Jordania no me quedaba m\u00e1s remedio que desandar el camino recorrido y regresar a Nueiba para coger el ferri. Pero s\u00f3lo sal\u00eda uno al d\u00eda y lo hac\u00eda a media tarde. Ya no llegaba a tiempo de cogerlo. \u00bfQu\u00e9 hacer? Fui hasta donde me hab\u00eda dejado Sayed y para mi alegr\u00eda a\u00fan estaba ah\u00ed. Le expliqu\u00e9 mi situaci\u00f3n y me ofreci\u00f3 pasar la noche junto a un palmeral, al lado de la playa, donde por lo visto sol\u00edan quedarse \u00e9l y unos amigos siempre que les tocaba hacer noche en las cercan\u00edas de Taba. Como m\u00e1s vale malo conocido que bueno por conocer&#8230;<\/p>\n<p>Camino del palmeral le convenc\u00ed para que parara al lado de un lugar que me hab\u00eda llamado mucho la atenci\u00f3n cuando hab\u00edamos pasado la otra vez. Se trataba de una preciosa isla en medio del mar, toda amurallada, con lagos naturales dentro de las murallas, y en cuya cima se erig\u00eda la majestuosa <strong>fortaleza de Salah al Din<\/strong> (Saladino), levantada en el siglo XI como basti\u00f3n contra los cruzados. Con esa luz azul-rosada del atardecer parec\u00eda el castillo del pr\u00edncipe de un cuento de hadas.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-6044\" src=\"https:\/\/mongonzalez.es\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/mares-del-islam-300x154.png\" alt=\"\" width=\"554\" height=\"284\" \/><\/p>\n<p>Sayed me dej\u00f3 en la playa junto al palmeral. Me dijo que iba a poner gasolina, a comprar algo de comida y que enseguida volv\u00eda. \u00abNo te muevas de aqu\u00ed\u00bb. Y all\u00e1 que se fue. Me sent\u00e9 en la arena, junto al mar y me puse a observar c\u00f3mo los esp\u00edritus del atardecer jugaban a pintar las aguas. Pasaba el tiempo, iba oscureciendo, y Sayed no volv\u00eda. Entonces me di cuenta de que hab\u00eda olvidado la mochila en su coche. Como no ten\u00eda ni idea de d\u00f3nde estaba, lo m\u00e1s sensato era esperar. Y as\u00ed hice. Intent\u00e9 relajarme y expulsar de mi mente todos esos pensamientos de miedo y de preocupaci\u00f3n que luchaban por conquistar mi castillo interior. Ped\u00ed ayuda al mar y me calm\u00e9.<\/p>\n<p>De repente vi que en la lejan\u00eda junto a la orilla alguien se mov\u00eda en direcci\u00f3n m\u00eda. Me habr\u00eda encantado que en ese momento hubieran bajado los \u00e1ngeles del cielo y me hubieran sacado de ah\u00ed, o que se hubiese abierto la tierra y me hubiera tragado. La figura humana se acercaba. Lentamente. Muy lentamente. Poco a poco iba pudiendo distinguir sus rasgos. Se trataba de un hombre de mediana edad y por su apariencia dir\u00eda que beduino. Creo que el pobre estaba todav\u00eda m\u00e1s sorprendido que yo de ver en medio de la nada a una turista extraviada.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 muy amablemente y dibuj\u00f3 en su cara una sonrisa como para deshacer el hielo de un primer encuentro. M\u00e1s que ver su sonrisa, la intu\u00ed, pues cada vez estaba m\u00e1s oscuro. \u00abAhl\u00edn\u00bb. \u00abAhlan\u00bb. Su hola y mi hola. Se present\u00f3: era beduino y pescador, y estaba en la orilla pescando con unos amigos. Yo le cont\u00e9 quien era y le dije que estaba esperando al taxista que hab\u00eda ido a poner gasolina. \u00ab\u00bfArab o bedui?\u00bb. Respond\u00ed que beduino. \u00abEntonces volver\u00e1\u00bb. De todas formas me dijo que si quer\u00eda, pod\u00eda ir all\u00ed a sentarme con ellos pues ten\u00edan t\u00e9 y comida. Se lo agradec\u00ed y qued\u00e9 en que, si no ven\u00eda Sayed, me acercar\u00eda. Cuando se iba me dijo, como quien no quiere la cosa, que el taxista no hab\u00eda tomado la direcci\u00f3n de la gasolinera, sino la opuesta. \u00a1Sospechoso! Al ratito decid\u00ed acercarme y beb\u00ed un delicioso t\u00e9 junto a su hoguera.<\/p>\n<p>Cuando al buen rato lleg\u00f3 Sayed, tard\u00e9 en volver. \u00a1Hala! \u00a1Ahora que esperara \u00e9l! Me pregunt\u00f3 que d\u00f3nde hab\u00eda estado y le dije que con unos pescadores. \u00ab\u00bfY t\u00fa?\u00bb. \u00abFui a poner gasolina y a por comida\u00bb. Silencio. Mejor estarme calladita y no rebuscar, as\u00ed que me sent\u00e9 en la manta que hab\u00eda extendido junto al mar y cenamos. Al acabar de cenar nos echamos ah\u00ed y estuvimos hablando mucho rato. Me dijo que tem\u00eda a las mujeres y que por eso prefer\u00eda dormir en el coche. \u00abNo te preocupes, yo duermo <em>tajta annuyum<\/em>\u00bb (que quiere decir: bajo las estrellas).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luego no s\u00e9 c\u00f3mo hicimos manitas y fue una sensaci\u00f3n dulc\u00edsima, pero muy extra\u00f1a. \u00bfPor qu\u00e9 lo hac\u00eda? \u00ab\u00bfVivir\u00edas t\u00fa en el desierto?\u00bb -me preguntaba mi conciencia. \u00abNo\u00bb. \u00abEntonces no juegues\u00bb- me reprend\u00eda. Pero a veces es dif\u00edcil no dejarse llevar. A fin de cuentas, nuestras manos lo \u00fanico que hac\u00edan era conversar con sus caricias.<\/p>\n<p>Poco a poco el sue\u00f1o fue viniendo. Arrullada por el sonido de las olas del mar, por la suave brisa, por el resplandor de las estrellas fugaces que mis cansados ojos lograban percibir cuando tras un esfuerzo supremo lograba entreabrirlos, por las caricias de un hombre del desierto&#8230; Arrullada por la noche, me dorm\u00ed.<\/p>\n<p>Amanec\u00ed por mi voz interior antes de que saliera el sol por detr\u00e1s de las monta\u00f1as saud\u00edes&#8230; Y me sent\u00e9 a la orilla en postura yogui a esperar el Sol&#8230; Justo antes de que asomara, Sayed vino por detr\u00e1s y me tap\u00f3 los ojos&#8230; Se sent\u00f3 junto a m\u00ed. Desayunamos unos mangos y \u00a1en marcha! Tuve que ponerme una kufia (un velo) durante varios kil\u00f3metros, pues hab\u00eda puestos de polic\u00eda y no estaba permitido que los extranjeros durmieran en la playa. Con velo y a la velocidad del coche, daba el pego.<\/p>\n<p>Una vez en Nueiba busqu\u00e9 infructuosamente la peque\u00f1a caseta donde vend\u00edan los billetes. Cada indicaci\u00f3n que me daban, me llevaba a un lugar distinto. Al final la encontr\u00e9 gracias a un escoc\u00e9s, pero acababan de cerrar. Me sent\u00e9 a esperar en uno de esos maltrechos baretos a la sombra de un techo de palmera que me resguardaba del sol. Despu\u00e9s de que me sablearan con el billete, encima en d\u00f3lares, atraves\u00e9 de nuevo todo el pueblito hasta llegar al recinto portuario. Todos los pobres \u00e1rabes hac\u00edan colas inhumanas y los <em>guiris<\/em>, como ministros, pas\u00e1bamos sin hacer cola. Me enter\u00e9 de que el ferri saldr\u00eda con retraso. Si algo necesita una en el mundo \u00e1rabe, es paciencia.<\/p>\n<p>Me dediqu\u00e9 a indagar cu\u00e1l era el destino final de los pobres \u00e1rabes que iban vestidos con harapos y eran tratados con total desprecio por los guardias. Se trataba de egipcios humildes que iban a Arabia Saud\u00ed como mano de obra barata. A mi pregunta de por qu\u00e9 no cog\u00edan un ferri directo a Arabia, sino que pasaban por Jordania, me respondieron que el ferri a Arabia tardaba cincuenta horas. \u00a1Pobre gente!<\/p>\n<p>Ya en el ferri realic\u00e9 todo el trayecto arriba en cubierta, cosa que est\u00e1 prohibida para las mujeres y por lo cual era la \u00fanica entre una multitud de hombres. Iba apoyada contra la barandilla de poniente y observando el recorrido del sol hasta esconderse tras las monta\u00f1as egipcias. Azules en la luz del crep\u00fasculo. Ven\u00eda conmigo Jordi, un arque\u00f3logo submarino gerundense encantador al que acababa de conocer. Al tiempo que me hac\u00eda de protector invisible ante las miradas curiosas y reprobatorias de los egipcios, me desvelaba los secretos que hab\u00eda descubierto en sus muchas aventuras submarinas por este bello mar. \u00a1Por lo visto hay muchos tiburones! Menos mal que no lo supe antes, sino no me ba\u00f1o.<\/p>\n<p>Durante el trayecto conocimos a Muhamed, uno de los marineros de rango del barco, que nos invit\u00f3 a quedarnos en su casa si \u00edbamos a Am\u00e1n. Gracias a \u00e9l vimos el amarre desde un lugar privilegiado, incluidas las maniobras del pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>Ya en el puerto pagamos el visado. Curiosamente var\u00eda de pa\u00eds a pa\u00eds, mientras que los alemanes pagan un m\u00ednimo simb\u00f3lico, los ingleses tienen que pagar much\u00edsimo. Los espa\u00f1oles en medio, ni un extremo, ni el otro. Luego en la puerta del puerto hab\u00eda una fila largu\u00edsima de t\u00edos a los que iban metiendo en camiones, cual reses de ganado; los mismos que mandaban a Arabia Saud\u00ed.<\/p>\n<p>Como ya hab\u00eda oscurecido decidimos hacer noche en Aqaba, en un peque\u00f1o hotelito del centro. Decidimos ir a pasear, hasta que, vagabundeando por la noche, nuestros pasos nos llevaron a la playa. Hab\u00eda un mont\u00f3n de gente sentada, familias enteras, grupos de j\u00f3venes. Al pasar por al lado de unos chicos nos saludaron y nos sentamos con ellos. Eran la mayor\u00eda estudiantes del norte de Jordania. Me pareci\u00f3 una gente maravillosa, muy sensible e interesada por el mundo, con mucha dignidad humana. Aunque compart\u00edan lengua con los egipcios, aun as\u00ed, se diferenciaban. Mientras que muchos egipcios de los que conoc\u00ed eran incapaces de hablar el \u00e1rabe cl\u00e1sico correctamente, los jordanos eran perfectamente capaces de hacerlo. Simple y llanamente era un placer conversar con ellos.<\/p>\n<p>A la una de la ma\u00f1ana vino la polic\u00eda a decirnos con muy buenas maneras que estaba prohibido estar a partir de esa hora en la playa y nos fuimos. Cuando ya est\u00e1bamos a medio camino, nos alcanz\u00f3 de nuevo la polic\u00eda y nos pidi\u00f3 disculpas&#8230; Que pod\u00edamos ir donde quisi\u00e9ramos y ellos nos acompa\u00f1ar\u00edan para que nadie nos molestara. Agradecimos su diligencia. Tuvimos que insistir en que de verdad est\u00e1bamos cansados y quer\u00edamos ir a dormir, para que se quedaran tranquilos y se les fueran los remordimientos de conciencia. Yo concili\u00e9 un dulce sue\u00f1o mecida por la idea de \u00a1qu\u00e9 hermosa era Jordania! La lengua m\u00e1s bonita&#8230;\u00a0 Los hombres m\u00e1s guapos&#8230; y la gente m\u00e1s culta. Y eso que a\u00fan me quedaban por descubrir todos los maravillosos enclaves secretos de este nuevo pa\u00eds.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><span class=\"ez-toc-section\" id=\"iv_petra\"><\/span><strong>IV. Petra<\/strong><span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h1>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente partimos para <strong>Petra<\/strong>. Todo un busito para cinco personas: Jordi, tres franceses y yo. El paisaje era m\u00e1s apagado que el del Sina\u00ed. A ambos lados hab\u00eda monta\u00f1as de un color rojiblanco y ocre, poco escarpadas, m\u00e1s pedregosas y con alg\u00fan matorral\u00edn desperdigado. Las casas de los pueblecitos por los que pas\u00e1bamos se parec\u00edan bastante a las de T\u00fanez, cuadradas, bien de piedra o de cemento y generalmente pintadas de blanco.<\/p>\n<p>Llegamos a Wadi Musa y buscamos directamente un hotel. Regateando consegu\u00ed que nos hicieran un superprecio; los cuatro chicos en una habitaci\u00f3n y yo en otra solita. Dejamos los mochilones y nos bajaron con un minibus del hotel hasta la entrada de las ruinas de la ciudad de Petra.<\/p>\n<p>Empezamos a andar. Al principio hab\u00eda un descampado enorme lleno de caballos y burros&#8230; Parec\u00eda que fueran a venir miles de turistas (cosa que por suerte no fue as\u00ed\u2026 o tal vez s\u00ed; pero aquello es tan grande que jam\u00e1s se tiene sensaci\u00f3n de hacinamiento).<\/p>\n<p>Pasado el descampado, se entraba por la boca del desfiladero. Yo con cada paso alucinaba m\u00e1s&#8230; siempre hab\u00eda querido ir a Petra, pero jam\u00e1s me la hab\u00eda imaginado tan hermosa como era en realidad&#8230; Ese desfiladero grandioso, imponente, cada vez m\u00e1s estrecho que se iba cerrando sobre una, con las higueras creciendo de forma m\u00e1gica entre las rocas, rocas con una versatilidad colorista incre\u00edble, con tonos que iban desde el negro al blanco, pasando por grises, azules, verdes, rosas, rojos y amarillos.<\/p>\n<p>Sobre todo en el lateral izquierdo del camino aparec\u00edan, cada cierto tiempo, peque\u00f1os templos cuadrados excavados en la piedra, generalmente con dos columnitas y un dintel simple uni\u00e9ndolas. Seg\u00fan averig\u00fc\u00e9 a posteriori eran las casas que los nabateos constru\u00edan para sus dioses. En cada peque\u00f1o templo habitaba un dios.<\/p>\n<p>El hermoso desfiladero desembocaba en el Khazneh, el templo de los cuatro colores: rosa claro al amanecer, ocre al mediod\u00eda, naranja por la tarde y rosa fuerte al atardecer&#8230; \u00a1Son fascinantes los cambios de colores de las piedras! Parece como si el aire se disfrazara de caleidoscopio y jugara a combinar espejos y objetos para extasiar los sentidos de quien contempla. Este templo hab\u00eda sido enteramente esculpido, cincelado en la roca, columnas, capiteles, dinteles, arquitrabes, frisos, acr\u00f3teras, t\u00edmpanos, todo, absolutamente todo, excavado en la roca, sin una sola a\u00f1adidura. Lo m\u00e1s sorprendente de todo era el pensar que los nabateos, esa gran civilizaci\u00f3n sem\u00edtica que varios siglos antes de Cristo habitaba esta tierra, pudieran poseer la t\u00e9cnica para esculpir tales maravillas en las rocas. Y \u00a1qu\u00e9 techos! La roca ha hecho en ellos mosaicos naturales de una impresionante riqueza de colorido&#8230;<\/p>\n<p>A partir del Khazneh empieza la ciudad. El desfiladero se ensanchaba paulatinamente hasta convertirse en una ancha calle, donde los ojos ya no daban abasto, pues a derecha e izquierda se erig\u00edan preciosos templos, tumbas fascinantes, casas, etc. Todo excavado en las laderas de estas monta\u00f1as. Me pas\u00e9 el rato recogiendo piedrecitas de colores del suelo, parec\u00eda presa de un sortilegio.<\/p>\n<p>La calle iba a desembocar en el anfiteatro romano del segundo siglo de nuestra era cuando Trajano someti\u00f3 al pueblo nabateo. Tras el anfiteatro ven\u00edan otra serie de ruinas de templos y mercados romanos. Sinceramente he de reconocer que no me impresionaron. \u00bfC\u00f3mo explicar que de los templos romanos apenas se conserve m\u00e1s que alg\u00fan muro aislado y que los templos nabateos, muy anteriores, se conserven a la perfecci\u00f3n? Y siendo as\u00ed \u00bfc\u00f3mo evitar que el esplendor de los monumentos nabateos me ciegue de tal forma que sea incapaz de poder apreciar ecu\u00e1nimemente cualquier otra muestra de arte?<\/p>\n<p>A\u00fan quedaba lo m\u00e1s duro. Una ascensi\u00f3n monta\u00f1a arriba por unos senderos muy escarpados durante varios kil\u00f3metros. Dec\u00edan que al final del sendero, all\u00ed arriba, estaba el Monasterio, la m\u00e1s grandiosa de todas las construcciones nabateas. Si as\u00ed era hab\u00eda que seguir. Al final, llegamos: \u00ab<em>Ualhamdulilah<\/em>\u00bb (en cristiano: gracias a dios). El Monasterio era maravilloso. De dimensiones impresionantes, ten\u00eda la particularidad de que se pod\u00eda subir a su cornisa escalando por el lateral de la roca. \u00a1Qu\u00e9 sensaci\u00f3n de plenitud y libertad! \u00a1Qu\u00e9 gozada poder descansar sobre tan ingente obra! Desde arriba se divisaban all\u00ed abajo, a lo lejos, peque\u00f1os como cajitas rojas, todos los templos de Petra.<\/p>\n<p>Al bajar quisimos ver las ruinas que nos quedaban&#8230; y nos perdimos&#8230; estuvimos andando cerca de diez kil\u00f3metros hasta llegar a una enorme tienda bereber donde nos ofrecieron a beber t\u00e9&#8230; \u00a1Qu\u00e9 bueeeno! La pobre se\u00f1ora era viuda y ten\u00eda seis hijos. Son curiosas las mujeres bereberes; a muchas les faltan varios dientes y otros son de oro macizo; adem\u00e1s llevan la cara completamente tatuada con signos que en teor\u00eda tienen el fin de embellecer. Digo en teor\u00eda, porque en la pr\u00e1ctica choca.<\/p>\n<p>Intentamos preguntar si \u00edbamos bien y nos dijeron que hac\u00eda mucho que ten\u00edamos que haber cogido una desviaci\u00f3n a la izquierda. Al final tras mucho suplicar, logr\u00e9 convencer al hijo mayor para que nos acompa\u00f1ara hasta encontrar el camino de vuelta, pues, aunque me lo explic\u00f3 tres veces, no lo acab\u00e9 de entender&#8230; Menos mal que vino, si no, nos veo por esos caminejos hasta el D\u00eda del Juicio. El susodicho hijo mayor ten\u00eda en realidad diecisiete a\u00f1os y se iba a casar al a\u00f1o siguiente. Es alucinante lo tremendamente joven que se casa la gente aqu\u00ed. Yo ya les empiezo a parecer vieja&#8230; y cuando digo que en Espa\u00f1a la gente se casa con veintiocho o treinta a\u00f1os, ponen cara de espanto.<\/p>\n<p>De vuelta en el Buen Sendero, pasamos junto al Triclinium romano. Tras ello empez\u00f3 de nuevo la ascensi\u00f3n. En uno de los rellanos se encontraba la famosa Fuente del Le\u00f3n que no era ni m\u00e1s (ni menos) que un enorme le\u00f3n esculpido en la roca, como saliendo de ella, al que le entraba el agua por una tuber\u00eda de la cola y le sal\u00eda por la boca&#8230; en su d\u00eda. Ahora estaba seca.<\/p>\n<p>Culminando la ascensi\u00f3n se llegaba a una enorme plataforma, la Roca del Sacrificio, sobre la que los sacerdotes nabateos ofrec\u00edan animales en sacrificio a sus dioses. Hoy ya no hay sangre, pero s\u00ed una espl\u00e9ndida panor\u00e1mica de todas las monta\u00f1as que rodean Petra. Desde aqu\u00ed empezaba un enorme descenso con miles de escaleras y muy empinado \u00a1Menos mal que baj\u00e1bamos!<\/p>\n<p>Esa noche mi cuerpo estaba tan baldado y mi alma tan repleta que me sumerg\u00ed en uno de los sue\u00f1os m\u00e1s dulces de mi existencia.<\/p>\n<p>A veces pienso que cuando un ser humano desea algo con mucha vehemencia y ocupa su mente y sus sentidos repetidas veces con ese deseo, va tejiendo poco a poco una tela invisible entre \u00e9l o ella y el objeto de su deseo. Tal vez a eso jug\u00e1bamos Petra y yo.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente quise reemprender mi camino direcci\u00f3n a Am\u00e1n. \u00cdbamos Jordi y yo en un taxi&#8230; [Ahora que lo pienso, no te vayas a creer que ten\u00eda una fortuna y por eso pod\u00eda permitirme el lujo de ir siempre en taxi, es que es la forma m\u00e1s barata de viajar por estas latitudes; es s\u00f3lo un pel\u00edn m\u00e1s caro que el autob\u00fas y mucho m\u00e1s c\u00f3modo]&#8230; A lo que iba, mientras nos llevaban a Maan, para de ah\u00ed coger un bus a Am\u00e1n, el taxista, un chico de mi edad, me pregunt\u00f3 qu\u00e9 es lo que hab\u00eda visto en Petra. \u00abPetra\u00bb. \u00ab\u00bfSolo?\u00bb. \u00abPues s\u00ed&#8230; \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s hay que merezca la pena?\u00bb. Y solt\u00f3 una retah\u00edla de nombres. \u00abAh, pues no, no me suena ninguno\u00bb. Seguimos hablando de otras cosas. Me propuso que me quedara, me ense\u00f1aba la retah\u00edla de sitios y dorm\u00eda en su casa con su familia.<\/p>\n<p>Despert\u00e9 al dormil\u00f3n de Jordi para el que el \u00e1rabe deb\u00eda sonar a m\u00fasica celestial, porque siempre <em>sobaba<\/em>, y le pregunt\u00e9 que \u00e9l que hac\u00eda. \u00abYo tengo que estar dentro de un par de d\u00edas en Siria. No puedo quedarme\u00bb. Aunque est\u00e1 bien tener compa\u00f1eros de viaje, que le hacen a una m\u00e1s ameno el transitar, como todo en la vida, tambi\u00e9n son pasajeros. A pesar de que toda despedida es triste, pues el coraz\u00f3n se encari\u00f1a r\u00e1pido con la gente que es especialmente entra\u00f1able, tambi\u00e9n son necesarias. As\u00ed podemos alimentar en nuestras almas el sue\u00f1o de un reencuentro. Adi\u00f3s gerundense. <em>Fins a la propera<\/em>!<\/p>\n<p>All\u00e1 iba yo de nuevo sola ante el peligro surcando las carreteras de Oriente Medio. Said me llev\u00f3 a <strong>Shobak<\/strong>, que junto con Kerak fueron los dos principales fuertes cristianos durante la \u00e9poca de las cruzadas. Aunque menos tur\u00edstico que Kerak, la fortaleza de Shobak es de gran belleza. De los cinco pisos que ten\u00eda en 1115 cuando los franceses la construyeron, solo quedan dos, pues un terremoto destruy\u00f3 los restantes en el siglo XIII. Aun as\u00ed, estaba llena de sorpresas. Hay desde salas de prensar vino hasta iglesias y t\u00faneles de cincuenta metros que bajaban por el interior de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>De ah\u00ed me llev\u00f3 a la <strong>Abdal\u00eda<\/strong>, una zona llena de \u00e1rboles, que no s\u00e9 muy bien qu\u00e9 eran, si encinas o robles, pero lo que si estoy segura es de que daban bellotas. Aunque parezca una tonter\u00eda, sorprende y alegra la vista el encontrar un bosque en medio de estas \u00e1ridas monta\u00f1as. Ya de vuelta a Petra pasamos por <strong>Baida<\/strong>, la Blanca. El mismo tipo de casas y templos que hab\u00eda en Petra excavados en la roca, pero esta vez la roca era blanca, de un blanco intenso, a veces con vetas verdosas y ocres. Tambi\u00e9n impresionante y bell\u00edsimo.<\/p>\n<p>Fuimos a su casa. Su mujer, Ibitisam o traducido Sonrisa, de veinte a\u00f1os, ten\u00eda ya dos ni\u00f1as. A m\u00ed, me result\u00f3 chocante el que una ni\u00f1a pudiera ser mam\u00e1 de otras. Nos sentamos a comer y me dieron un sabroso arroz con especias&#8230; Y estuvimos hablando hasta muy entrada la noche&#8230;<\/p>\n<p>Lentamente sus palabras fueron convirti\u00e9ndose en una nana de fondo hasta confundirse con el rumor del viento del desierto&#8230; Ese vendaval de arena me hab\u00eda atrapado entre sus maleables brazos y me arrancaba de ah\u00ed. Me sacaban por la fuerza de un lugar demasiado bello como para que lo hubiese abandonado <em>motu proprio<\/em>&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><span class=\"ez-toc-section\" id=\"v_en_torno_al_mar_muerto\"><\/span><strong>V. En torno al Mar Muerto<\/strong><span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h1>\n<p>Deja caer tus p\u00e1rpados suavemente y relaja tu mente. Activa tu subconsciente. Rememora aquellos tiempos pasados en que la humanidad \u00e9ramos unas poquitas tribus. Recuerda junto a qu\u00e9 mar jug\u00e1bamos&#8230; Estaba muy salado y ba\u00f1arse en \u00e9l era todo un placer pues flotabas que daba gusto&#8230;<\/p>\n<p>Ahora, siguiendo mi periplo he vuelto a acariciar sus aguas. Este \u00abBajar Almait\u00bb o <strong>Mar Muerto<\/strong> es distinto de cuantos mares haya podido ver antes en mi vida. La enorme salinidad de sus aguas hace imposible cualquier vestigio de vida animal o vegetal en sus entra\u00f1as.<\/p>\n<p>Es tan denso que cuando tiras desde alg\u00fan peque\u00f1o acantilado una piedra con toda la fuerza de tu ser para que llegue lo m\u00e1s lejos posible&#8230; Ocurre algo extra\u00f1o. En cuanto la piedra entra en contacto con el agua se pierde toda noci\u00f3n de lo real. El agua no empieza inmediatamente a vibrar y a arrojar hacia el cielo c\u00edrculos conc\u00e9ntricos, sino que se toma su tiempo. Primero engulle la piedra, supongo que la sopesara, la acariciar\u00e1, encargar\u00e1 a sus expertos que la midan y analicen su composici\u00f3n qu\u00edmica, para pausadamente decidir. Decidir cu\u00e1l ser\u00e1 la reacci\u00f3n a tomar.<\/p>\n<p>Mientras, una espera sentada al borde del precipicio, envuelta en un manto de ansiedad, cu\u00e1ndo bailar\u00e1 el agua&#8230; Hasta que al ratito y muy lentamente el agua empieza a elevarse en torno a ese punto donde se trag\u00f3 a la piedra&#8230; Y tras la cresta, viene la ca\u00edda, seguida de una nueva elevaci\u00f3n. Poco a poco la superficie especular va convirti\u00e9ndose en peque\u00f1as colinas apelmazadas que permanecen, que se mantienen indelebles, art\u00edfices de un complicado equilibrio, durante eternos instantes. Superficie convertida en p\u00e9treos plegamientos que parecen no querer partir.<\/p>\n<p>Muy cerca del Mar Muerto, tierra adentro, brotan de las rocas enromes trombas de agua caliente que caen en forma de inmensas cataratas hasta tocar el suelo. Ponerse bajo esas columnas cristalinas supone soportar sobre unas pesadas avalanchas. Esfuerzo que la sabia Madre Naturaleza se encarga de recompensar regal\u00e1ndote saunas naturales incrustadas en la roca y en las que puedes descansar y regenerar los tullidos miembros. De este paradis\u00edaco lugar llamado <strong>Hamamat Main<\/strong> fluyen caudalosas masas de agua hirviente en direcci\u00f3n del Mar Sin Vida que a unos diez kil\u00f3metros les espera. \u00c1vidas amantes en b\u00fasqueda de las saladas aguas.<\/p>\n<p>Y al llegar junto al mar, la naturaleza les ha preparado peque\u00f1as piscinas excavadas en la roca, en las que pueden reposar y tomar su \u00faltimo aliento antes de desembocar en el gran charco de sal. Tanto estas aguas, por su elevada temperatura, como el Mar Muerto, por su elevada salinidad, podr\u00edan parecer mensajeros de la muerte y, sin embargo, es una sensaci\u00f3n de suave plenitud la que rebosa del alma de una cuando te dejas mecer envuelta en su manto.<\/p>\n<p>El lugar que te describo, donde ambas corrientes se unen, lo pude encontrar gracias a un chico. Al pobre le hab\u00eda asaltado un mediod\u00eda en Am\u00e1n, rog\u00e1ndole que me acercara a la frontera de Israel. Me llev\u00f3, pero cuando llegamos ya la hab\u00edan cerrado.<\/p>\n<p>Ese mismo d\u00eda por la ma\u00f1ana hab\u00eda estado haciendo cola pacientemente junto al Ministerio de Exteriores jordano en un chamizo que han erigido en sus jardines, que hace las veces de \u00abrepresentaci\u00f3n palestina\u00bb y donde se supone que una ha de sacar el visado para visitar los Territorios Ocupados. Creo que el agobiante ambiente que se respira en esa cola es una tentativa subliminal para descorazonarte y convencerte de no ir. Sin embargo, mi ilusi\u00f3n por ver la Palestina hist\u00f3rica era tan grande que ning\u00fan obst\u00e1culo ser\u00eda suficiente para disuadirme.<\/p>\n<p>Mientras hac\u00eda cola hab\u00eda o\u00eddo rumores de que el paso fronterizo lo <em>chapaban<\/em> a las doce, a la una, a las tres, a las cinco, a las ocho. Como siempre por estos lares, en lo que a horas se refiere, nadie sabe nunca nada con exactitud. Fobia subconsciente al pasar del tiempo.<\/p>\n<p>Cuando tras empujarme entre las masas logr\u00e9, ya hacia el mediod\u00eda, mi trocito de papel, baj\u00e9 corriendo al centro, a la estaci\u00f3n de autobuses. No quedaba ya nada y asalt\u00e9 a un joven taxista. Con las afiladas armas de una mujer fue pan comido convencerle de que me llevara. Eran solo una horita y media de camino. Llegamos a las tres. Al acercarme al puesto fronterizo los dos polic\u00edas me miraron extra\u00f1ados como pensando \u00ab\u00bfQu\u00e9 hace \u00e9sta aqu\u00ed?\u00bb. Hab\u00edan cerrado a la una. Imposible convencerles.<\/p>\n<p>Y ahora \u00bfqu\u00e9 hacer? Hoteles no hab\u00eda ni uno solo en toda la zona. Lo m\u00e1s pr\u00f3ximo estaba en Am\u00e1n&#8230; o&#8230; \u00aben el Mar Muerto&#8230; Ser\u00eda un pecado que te fueras de aqu\u00ed, sin ba\u00f1arte en las aguas de este hermoso mar\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9 vas a hacer, Muna? Tienes que esperar hasta ma\u00f1ana. Hoy ya no puedes pasar\u00bb. \u00ab\u00bfEst\u00e1 muy lejos de aqu\u00ed el Mar Muerto?\u00bb. \u00abNo, muy cerquita\u00bb. \u00ab\u00bfPodr\u00edas acercarme y yo ya me quedo por ah\u00ed?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00cdbamos atravesando vergeles de cosechas a orillas del r\u00edo Jord\u00e1n&#8230; Hasta que a lo lejos se elevaba ante nuestros ojos una espesa nube de aire condensado. \u00abAll\u00ed est\u00e1 el mar\u00bb. Al poquito nos par\u00f3 la <em>pasma<\/em>. O pag\u00e1bamos la cantidad que dec\u00edan o no pod\u00edamos seguir&#8230; Si el firme hubiera estado bien, tira que va, te podr\u00edas consolar pensando \u00abnada, como los peajes de mi tierra\u00bb, pero el camino era de cabras; el pobre coche no paraba de dar saltitos hacia el infinito de tantos baches que hab\u00eda en el firme. Quise pagar y no me dej\u00f3. Lo hizo \u00e9l.<\/p>\n<p>Empezamos a bordear el mar por una estrecha carretera, entre las monta\u00f1as y el peque\u00f1o precipicio que iba a caer al mar. Majestuosas aguas envueltas en una nube de algod\u00f3n. Irreal. Bello. \u00ab\u00bfD\u00f3nde vamos?\u00bb. \u00abQuiero ense\u00f1arte mi lugar favorito\u00bb. Y all\u00e1 me llev\u00f3. Casualidades de la vida yo hab\u00eda pasado el d\u00eda anterior en aquellas cataratas de agua caliente de las que te hablaba antes, sin tener ni la m\u00e1s remota idea de que el destino me ense\u00f1ar\u00eda al d\u00eda siguiente precisamente aquel punto del Mar Muerto al que iban a desembocar aquellas aguas.<\/p>\n<p>Estuvimos dej\u00e1ndonos masajear por ambas aguas: tan pronto nad\u00e1bamos en el mar de sal, como sal\u00edamos para sentarnos en esas piscinas de rocas y fuego a desalinizarnos y relajarnos.<\/p>\n<p>Cuando el sol iba camino de las monta\u00f1as palestinas, all\u00e1, del otro lado de este mar, decidimos trepar hasta un peque\u00f1o acantilado a despedirlo. Fue all\u00ed donde, mientras \u00e9l tiraba sus piedras al mar, yo me maravillaba con el majestuoso estatismo con que el agua le respond\u00eda.<\/p>\n<p>Levant\u00f3 su brazo por en\u00e9sima vez, la piedra gem\u00eda en su agarrotada mano, se balance\u00f3 hacia atr\u00e1s y la lanz\u00f3. Se qued\u00f3 pensativo unas d\u00e9cimas de segundo y dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 vas a hacer ahora?\u00bb. Buena pregunta.\u00a0 \u00abMe quedar\u00e9 por aqu\u00ed a dormir\u00bb. \u00abEst\u00e1 prohibido; se han de abandonar las playas antes de que se ponga el sol. S\u00f3lo podr\u00edas quedarte en aquel hotel que pasamos hace unos kil\u00f3metros\u00bb. Aunque mi experiencia con hoteles no es muy grande, al pasar me bast\u00f3 contar las cinco estrellitas, para inferir que con lo que me quedaba de presupuesto dif\u00edcilmente me lo iba a poder permitir. \u00abEl hotel no\u00bb. Silencio. Se puso en cuclillas y su mirada se perdi\u00f3 en el horizonte. Yo hice lo propio y me dej\u00e9 llevar por la belleza del sol poniente. Entre percepci\u00f3n y percepci\u00f3n mi cavilante mente pidi\u00f3 ayuda y luego call\u00f3. Vi uno de los m\u00e1s bellos atardeceres de mi vida.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3, volvi\u00f3 a elevar su brazo y, mientras lanzaba la piedra, fluyeron sus pensamientos hacia m\u00ed en forma de palabras. \u00abSi quieres volvemos a Am\u00e1n, te quedas en mi casa, y ma\u00f1ana te vuelvo a acercar a la frontera\u00bb. Le mir\u00e9 y sonre\u00ed.<\/p>\n<p>Entr\u00e9 en su casa. No sab\u00edan qui\u00e9n era, ni de d\u00f3nde ven\u00eda, pero no parec\u00eda ser algo importante. Lo fundamental es que hab\u00eda entrado un hu\u00e9sped en su casa y hab\u00eda que agasajarla. Me sent\u00e9 en el patio sobre unos cojines. Alrededor m\u00edo, en c\u00edrculo, su familia: padres, hermanos, cu\u00f1ados y muchos, muchos ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Al instante pusieron ante m\u00ed una mesita baja repleta de esos deliciosos manjares \u00e1rabes. Este es el para\u00edso de las vegetarianas. Un <em>humus<\/em> reci\u00e9n hecho, esa pasta de garbanzos con una textura intermedia entre crema y pat\u00e9, que se recubre de aceite de oliva y se come convirtiendo ma\u00f1osamente con las manos un trozo de pan en cuchara y sumergi\u00e9ndolo en \u00e9l. La <em>mutabbal<\/em> y el <em>ful<\/em>, similar a lo anterior, pero de berenjenas y de habas respectivamente. El <em>falafel<\/em>, peque\u00f1as bolitas hechas de garbanzos y perejil, empanadas y sofritas; a medio camino entre croquetas y alb\u00f3ndigas, pero con un gusto muy particular. Exquisitos calabacines y berenjenas rellenos de arroz. Platitos con aceitunas y con todo tipo de especias que se comen untando primero el pan en aceite y luego en el correspondiente platito. Pesado para esas tard\u00edas horas del d\u00eda, pero delicioso.<\/p>\n<p>Su familia era encantadora. Son todos palestinos que llevan viviendo aqu\u00ed desde la Guerra del sesenta y siete. Su padre ten\u00eda el aspecto de un gran patriarca, padre de seis hijos y siete hijas, era todo un <em>\u00abjadsh\u00bb<\/em>. \u201c<em>Jadsh\u201d<\/em> es el m\u00e1ximo t\u00edtulo socio-religioso que puede recibir un musulm\u00e1n y que obtiene tras su peregrinaci\u00f3n a la Meca. El padre de Ibrahim ya hab\u00eda peregrinado dos veces a la Meca, lo que lo equiparaba con un santo devoto. La madre, quien seguramente no ten\u00eda m\u00e1s de cincuenta y cinco a\u00f1os, aparentaba unos setenta o setenta y cinco. Es el triste sino de la mujer musulmana de esa generaci\u00f3n, tener cuantos m\u00e1s hijos mejor y trabajar sobremanera, por lo que sus cuerpos acaban siendo presas de la deformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Solo cuando yo hab\u00eda terminado de comer, se atrevieron ellos a probar los restos. Menos mal que no segu\u00ed el dicho castellano de \u00ab<em>en casa del pobre reventar y que no sobre<\/em>\u00ab, sino pobrecitos. Yo les hab\u00eda insistido para que comieran conmigo y como solo la madre pic\u00f3 algo, pens\u00e9 que el resto ya habr\u00eda cenado. No conoc\u00eda la costumbre \u00e1rabe por la que solo el hu\u00e9sped y las personas de m\u00e1s rango del hogar tiene derecho a comer primero. El resto ha de esperar los restos, si es que quedan.<\/p>\n<p>Dorm\u00ed en la habitaci\u00f3n de las chicas. Es pr\u00e1ctico el sistema. Las mismas colchonetas que usan para sentarse en ellas durante el d\u00eda, son sus colchones nocturnos. Solo necesitan sacar de detr\u00e1s de la puerta las mantas y extenderlas sobre los colchones y en un plis plas has hecho quince camas.<\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana cuando \u00edbamos a salir, vino hasta m\u00ed su sobrina peque\u00f1a y me meti\u00f3 en las manos un bolsito. La combinaci\u00f3n de colores era un poco chillona, con rosas, amarillos y dorados, pero la cara de felicidad y el cari\u00f1o con los que me lo daba me ablandaron el coraz\u00f3n. La levant\u00e9 en brazos y le di un potente achuch\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta vez el paso fronterizo no era un erial como el d\u00eda anterior, sino que estaba a rebosar de filas inmensas de coches.\u00a0 Aparcamos el suyo y fuimos andando. \u00abAunque a\u00fan quedan dos kil\u00f3metros hasta la frontera llegamos antes si vamos andando\u00bb. Y tras \u00e9l que me fui, con mi hermoso mochil\u00f3n al hombro. Adelantamos a toda la fila de moribundos coches, que por la pinta que ten\u00edan se podr\u00eda haber pensado que hac\u00edan cola a la puerta de un desguace. Ibrahim habl\u00f3 con el polic\u00eda que estaba reteniendo la cola y me hizo un gesto para que le siguiera. A los trescientos metros de marcha en solitario, el primer coche que pas\u00f3 nos par\u00f3 y gentilmente nos acerc\u00f3 hasta la frontera.<\/p>\n<p>La frontera era una estaci\u00f3n de autobuses en la que comprabas tu billete, te sellaban el pasaporte, te sub\u00edas a un autob\u00fas y esperabas. Me desped\u00ed de Ibrahim y me dispuse a esperar. Justo cuando el bus iba a arrancar, le vi volver corriendo. \u00ab\u00bfQu\u00e9 pasaba? \u00bfMe hab\u00eda olvidado algo?\u00bb. Le ped\u00ed al conductor que me abriera un segundo y baj\u00e9. \u00abEsto es para ti; se me hab\u00eda olvidado d\u00e1rtelo\u00bb. E, igual que por la ma\u00f1ana, me plantific\u00f3 un gancho de pelo rosa y dorado entre las manos. Si te digo la verdad, nunca cre\u00ed que la gente aqu\u00ed fuera a ser tan dulce. \u00ab<em>Alf shokran<\/em>\u00bb (mil gracias) y sub\u00ed de nuevo al bus.<\/p>\n<p>Este era el paso fronterizo del famoso <strong>Puente del Rey Hussein<\/strong> para los jordanos y de Allen-by para los israel\u00edes. Mi teatrera mente siempre se lo hab\u00eda imaginado como un puente de pel\u00edcula, grande, ancho, con polic\u00edas a ambos lados y bajo el que flu\u00edan majestuosas las aguas del legendario r\u00edo Jord\u00e1n. Pero no. Una se sub\u00eda al bus, este avanzaba por caminejos, entre ellos un raqu\u00edtico puentecillo sobre un riachuelo diminuto, que al ratito aterrizaba en otra estaci\u00f3n de autobuses y ya estaba una en Israel, bueno, no, en puridad una llegaba a otra estaci\u00f3n de autobuses en la Palestina ocupada por Israel, no a Israel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><span class=\"ez-toc-section\" id=\"vi_el_mar_sagrado\"><\/span><strong>VI. El mar sagrado<\/strong><span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h1>\n<p>\u00bfRecuerdas cu\u00e1ntos seres de luz, tanto \u00e1rabes como jud\u00edos, habitaron estas tierras semitas en la noche de los tiempos? Cuando a\u00fan el mundo viv\u00eda en las cavernas, en estas tierras semitas (y me refiero a estas tierras semitas en sentido amplio\u2026 desde el Mediterr\u00e1neo al \u00cdndico) resplandec\u00eda espl\u00e9ndida la luz. A veces juego a recordar c\u00f3mo viv\u00edamos. La vida era m\u00e1s relajada que ahora, m\u00e1s armoniosa, pero segu\u00eda teniendo momentos duros. Aunque Ibrahim, nuestro gran patriarca Abraham, era sin duda alguna un ser de luz, recuerdo que llor\u00e9 mucho cuando ech\u00f3 a su esposa Agar y al hijo de ambos Ismael al desierto. Tem\u00ed que no fueran a sobrevivir. Menos mal que salieron de esa y Agar puedo convertirse en la abuela del pueblo \u00e1rabe.<\/p>\n<p>Otro recuerdo que cosquillea mi mente es de aquellos tiempos posteriores en los que form\u00e1bamos parte de los esenios. Conoc\u00ed a un hombre maravilloso donde los haya que se llamaba Aisa, nuestro venerado Jes\u00fas, que enseguida destac\u00f3 por la inmensa pureza de su aura. Otro ser de luz.<\/p>\n<p>Se me hac\u00eda extra\u00f1o estar aqu\u00ed de nuevo, despu\u00e9s de tantos siglos de visitar estas regiones solo con mis recuerdos. \u00a1Ha cambiado tanto! Desde el cielo ya no se ven tiendas de beduinos por doquier, sino trozos de telas de colores. Unas blancas y azules, otras blancas, negras, rojas y verdes. Las primeras parecen ser las banderas israel\u00edes, las segundas las palestinas.<\/p>\n<p>Efectivamente, fue salir del paso fronterizo-estaci\u00f3n de autobuses israel\u00ed y empezar un rosario de puestos de control policial, con sus multicolores insignias, todos en medio de carreteras des\u00e9rticas bordeadas por la nada. Primero un puesto israel\u00ed, al que segu\u00eda uno palestino. Al poquito atravesamos un peque\u00f1o pueblo lleno hasta los topes de banderas palestinas y de palmeras. Esto ya empezaba a mosquearme y pregunt\u00e9: \u00ab\u00bfD\u00f3nde estamos?\u00bb. \u00abEn <strong>Arija<\/strong>\u00ab. \u00abArija, Arija&#8230; mmmm&#8230; \u00a1Ah! claro, Jeric\u00f3. Estamos pasando por la capital del territorio recientemente declarado bajo jurisprudencia palestina\u00bb. Comuniqu\u00e9 mi descubrimiento a los turistas que viajaban conmigo, pues ten\u00edan en sus caras la misma expresi\u00f3n de despiste y alucine que la menda hac\u00eda unos instantes y se pusieron muy contentos. Al ratit\u00edn, de nuevo otro puesto palestino y tras \u00e9l otro israel\u00ed. Ahora ya ni preguntaba, directamente explicaba a la pe\u00f1a que entr\u00e1bamos de nuevo a Israel. \u00ab\u00a1Adi\u00f3s, Jeric\u00f3, trocito de mi tierra palestina!\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>En un abrir y cerrar de ojos est\u00e1bamos en <strong>Quds<\/strong>, la Ciudad Sagrada, Jerusal\u00e9n. Es una ciudad sobre la que jam\u00e1s me hab\u00eda puesto a fantasear y que tal vez por ello me impresion\u00f3 tant\u00edsimo. Vamos a intentar reconstruir mi vivencia. C\u00f3geme de la mano y d\u00e9jate llevar. Acabas de dejar Jeric\u00f3 y avanzas con tu coche a trompicones entre una marabunta humana por callejuelas por las que apenas pasa un carro&#8230; llenas de \u00e1rabes vendiendo, comprando, sentados en las aceras, hablando a la puerta de los locales&#8230; las mujeres con sus trajes largos y los hombres con sus chilabas&#8230; todos tapados hasta los dientes en pleno verano&#8230; \u00ab\u00bfD\u00f3nde estoy?\u00bb. \u00abEn Quds, en Jerusal\u00e9n\u00bb, te responden. Tu mente cavila si no es acaso esa la misma ciudad que los israel\u00edes reivindican como su capital. \u00ab\u00bfJud\u00edos? Pero si es la ciudad m\u00e1s \u00e1rabe que he visto en mi vida. No puede ser. Debo estar so\u00f1ando\u00bb. \u00abNo est\u00e1s so\u00f1ando. Espera que a\u00fan no has visto lo mejor\u00bb.<\/p>\n<p>De repente se extienden ante ti unos jardines verdes cargados de flores y palmeras y m\u00e1s all\u00e1 unas murallas blancas. Ya puedes mirar a derecha o izquierda que las murallas tocan el infinito. Emanan una inefable armon\u00eda. Sus piedras compiten en riqueza pict\u00f3rica con las nubes del cielo. Parecen formar parte de un complicado equilibrio de rect\u00e1ngulos perfectos&#8230; Suspendidas del aire por finos hilos, parecen tener cada una un sitio preestablecido en ese concierto de simetr\u00edas. Y ya puedes andar junto a sus faldas que no encontrar\u00e1s ni un s\u00f3lo remiendo, ni un s\u00f3lo fruncido. Sat\u00e9n de brillo constante, solo interrumpido por la majestuosa incisi\u00f3n de siete puertas. Las siete entradas a la ciudad sagrada.<\/p>\n<p>La m\u00e1s esplendorosa de todas, si es que entre cosas igualmente hermosas pudiera elegirse una vencedora, es el Bab Alamut o Puerta de Damasco. \u00ab\u00bfA que cuando pasas por debajo de ella estrujadita entre seres humanos y entras en la ciudad con sus estrechas calles repletas de tiendas y puestos a ambos lados, con sus casitas bajas todas enjalbegadas&#8230; a que da la sensaci\u00f3n de haber entrado a un pa\u00eds de juguete? Tanto bullicio de pregoneros y algarab\u00edas, tanto color de frutas, verduras, dulces, golosinas y dem\u00e1s enseres te absorbe&#8230; y absorta como est\u00e1s es f\u00e1cil tropezar con alg\u00fan escal\u00f3n y dar un traspi\u00e9s, o sea que ten cuidado. En esta Ciudad de los Pelda\u00f1os no hay coches ni modernidades que valgan. El tiempo no corre&#8230; El alma, sin embargo, vuela\u00bb.<\/p>\n<p>Vivir aqu\u00ed puede ser un para\u00edso o un infierno, depende para qui\u00e9n. Te cuento. Dentro de estas murallas medievales ocurre que conviven muchos cultos y razas distintos. Para empezar, la ciudad est\u00e1 dividida, similar a como lo estuvo Berl\u00edn, la capital de Alemania, durante el periodo entre la Segunda Guerra Mundial y la ca\u00edda del comunismo, en dos partes, pues Quds lo est\u00e1 pero en cuatro partes: una cristiana, una musulmana, una armenia y otra jud\u00eda. Para continuar, paseando por sus calles notas donde huele a dinero y donde a pobreza&#8230; A menudo explotan casas en la zona musulmana como por arte de magia y al d\u00eda siguiente hay un jud\u00edo en la puerta queriendo comprar la casa. \u00a1Deleznable forma de recomprar la ciudad! \u00bfNo te parece? Me gustar\u00eda poder ser m\u00e1s ecu\u00e1nime y poder decir maravillas de los jud\u00edos, pero\u2026 desgraciadamente pas\u00e9 tres d\u00edas pateando esta hermosa ciudad y hablando con sus gentes&#8230; y para muchos \u00e1rabes se ha vuelto lentamente un infierno.<\/p>\n<p>\u00a1Y pensar que son dos pueblos tan parecidos, cuyos idiomas provienen de una madre com\u00fan y que sin embargo sienten un odio mutuo tan grande que se te mete en el cuerpo con cada bocanada de aire! Es triste que ambos pueblos tengan dentro de s\u00ed la misma predisposici\u00f3n al odio.<\/p>\n<p>Ni el rezar junto al mismo muro, les ha acercado. Si cuando rezamos, tiramos al cielo flechas que salen de nuestros corazones y apuntan a las deidades, que te\u00f3ricamente son amor, deber\u00edan las estelas que dejan las flechas ser a su vez vibrantes estelas de amor. Y, sin embargo, aunque ellos rezan junto al mismo muro al mismo Dios (pues el Yaveh jud\u00edo es el mismo Dios que el Alah musulm\u00e1n y que el Dios cristiano), sus flechas parecen pesadas piedras que se evitan, que luchan por no cruzarse, que&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 lo hacen? Porque en esta hermosa Tierra, la de la Palestina hist\u00f3rica, se ha retorcido la Historia, la Historia con may\u00fasculas, para privarla de su justicia\u2026 Ojal\u00e1 si se restablece primero la justicia hist\u00f3rica, el mismo Dios de todas esas religiones hermanas logre, por fin, \u00a0unirlos, y no ser una causa m\u00e1s de discordia entre ellos.<\/p>\n<p>Los unos, los jud\u00edos, sostienen que el muro ante el que rezan, o como bien parece, ante el que se lamentan (pues se quedan de pie junto a \u00e9l, se balancean hacia atr\u00e1s y hacia adelante, al tiempo que lo van golpeando con su cabeza en se\u00f1al de penitencia) es el \u00faltimo resto del que seg\u00fan los jud\u00edos fue el templo del Rey Salom\u00f3n.<\/p>\n<p>Atenci\u00f3n al dato: el susodicho Salom\u00f3n vivi\u00f3 en el siglo noveno antes de Cristo, y, por un lado, desde entonces esta pobre ciudad ha sido arrasada por completo en dos ocasiones -por el sirio Tiglatfalasar y por el romano Tito-\u00a0 y asediada y herida de muerte otra infinidad de veces. \u00a1C\u00f3mo creer que ese pedazo de muro es el primigenio! \u00bfPara qu\u00e9 defenderlo hasta la muerte? \u00bfValen m\u00e1s un conjunto de piedras que las vidas de seres humanos?&#8230; Pero\u2026 y, por otro lado, nada (en t\u00e9rminos de excavaciones arqueol\u00f3gicas) ni nadie ha podido demostrar, con pruebas irrefutables en la mano, que ah\u00ed vivi\u00f3 realmente Salom\u00f3n\u2026 Yo personalmente doy m\u00e1s credibilidad a la tesis de que Salom\u00f3n vivi\u00f3 (y el Antiguo Testamento transcurri\u00f3) en Asir, actual Arabia Saud\u00ed.<\/p>\n<p>Los otros, los musulmanes, controlan la Mezquita de la Roca, con su preciosa c\u00fapula dorada, circundada de jardines, con una extensi\u00f3n que viene a ser la mitad del Jerusal\u00e9n antiguo, y amurallada. Uno de estos muros se apoya contra el Muro de las Lamentaciones, y sin embargo parece que sus lamentos se esquivan para no unirse jam\u00e1s. Los musulmanes afirman que esta bella mezquita construida por Abu al-Malik en el a\u00f1o 691 se erige sobre la piedra desde la que Mahoma se elev\u00f3 a los cielos. De ah\u00ed que tras Meca y Medina, este sea el tercer Lugar Santo del Islam.<\/p>\n<p>Pero, atenci\u00f3n al dato; Mahoma muri\u00f3 en la actual Arabia Saud\u00ed en el 632&#8230; muy lejos de Quds. \u00bfY c\u00f3mo explicar que viniera hasta aqu\u00ed para subir hasta el cielo? Un poco de rodeo \u00bfno? A inventiva no s\u00e9 qui\u00e9n se lleva la palma si los jud\u00edos o los musulmanes\u2026<\/p>\n<p>Pero espera, que a\u00fan no te he contado lo mejor. En la parte cristiana de la ciudad, toda ella en el mismo estilo de hermosas casitas bajitas, de uno o dos pisos, pintadas de blanco, se encuentra la iglesia del Santo Sepulcro. Es otro testimonio fehaciente de lo que la imaginaci\u00f3n humana puede labrar, no solo por la mezcla de cultos que en ella hay, reivindicando cada cual su superioridad, desde ortodoxos griegos, a armenios, a ortodoxos sirios, a cat\u00f3licos, a padres franciscanos, cada cual con sus h\u00e1bitos y sotanas diferentes, marcando su especial toque de distinci\u00f3n&#8230; sino por su singular arquitectura.<\/p>\n<p>Al entrar a la derecha hay unas escaleras que llevan al primer piso que, seg\u00fan cuentan, est\u00e1 construido sobre el Monte del Calvario. Incluso puedes meter la mano por un agujero y tocar una veta de la roca originaria.<\/p>\n<p>Si bajamos de nuevo, volvemos a la entrada y de ah\u00ed giramos a la izquierda, llegamos a una gran sala circular, en medio de la cual hay un sepulcro. El emplazamiento de ese sepulcro, seg\u00fan cuentan, coincide con el lugar donde enterraron a Jes\u00fas. Si se recuerda lo que pone en la Biblia, lo bajaron de la cruz monte abajo y lo metieron en una cueva-sepulcro que hab\u00eda a las faldas de la siguiente colina. Conclusi\u00f3n: han levantado la Iglesia sobre ambos montes, puliendo las monta\u00f1as cuando estas estorbaban y dej\u00e1ndolas cuando era interesante para el fidedigno recuerdo de la posteridad.<\/p>\n<p>Otras cuestiones que a mi juicio asombran: \u00bfC\u00f3mo saber qu\u00e9 montes eran y d\u00f3nde estaban? \u00bfPara qu\u00e9 carg\u00e1rselos y edificar en su lugar un templo tan artificial, donde cada culto vende sus creencias como las verdaderas y \u00fanicas? \u00bfNo fue acaso Jes\u00fas quien, seg\u00fan dicen, expuls\u00f3 a los mercaderes del templo diciendo que en la casa de su padre no se comerciaba?<\/p>\n<p>No dudo de que Salom\u00f3n, Mahoma o Jes\u00fas fueran seres de luz, seres maravillosos, ungidos por la luz divina de Dios, sin embargo, mi coraz\u00f3n estalla cuando veo que los hombres son incapaces de considerarse hijos de un mismo Dios\u00a0 y luchan a muerte por defender su parcela de la realidad. Como si su visi\u00f3n del mundo fuera la \u00fanica verdadera&#8230; Cuando en el fondo solo la humanidad entera puede percibir la totalidad de la divinidad&#8230; Tu trocito de divinidad, m\u00e1s el m\u00edo, m\u00e1s el del otro, m\u00e1s el del de m\u00e1s all\u00e1, sea cristiano, jud\u00edo, musulm\u00e1n, ateo o agn\u00f3stica (como yo); solo la suma de todos estos trocitos puede mostrarnos la verdadera faz de Dios.<\/p>\n<p>Relaja tus miembros&#8230; respira profundamente&#8230; ve imaginando un humo azul que entra por la planta de tus pies y que con cada bocanada de aire va subiendo poco a poco por tu cuerpo, limpi\u00e1ndolo y eliminando toda tensi\u00f3n que en \u00e9l pudiera haber&#8230; Cuando hayas limpiado todo tu cuerpo, intenta conservar esa sensaci\u00f3n de estar envuelto en una burbuja azul&#8230;<\/p>\n<p>Ahora conc\u00e9ntrate&#8230; La concentraci\u00f3n es el \u00fanico instrumento que tenemos a nuestra disposici\u00f3n para relajar la mente&#8230; Ancla el barco de tus pensamientos a tu coraz\u00f3n&#8230; Escucha y siente el latido de tu coraz\u00f3n hasta fundirte con \u00e9l&#8230; Mant\u00e9n tu mente ah\u00ed anclada, no la dejes irse a la deriva; si fuera a naufragar, s\u00e1cala de nuevo a flote&#8230;<\/p>\n<p>Una vez que hemos liberado a nuestro ser de las tensiones de nuestro cuerpo\u00a0 y de las divagaciones de nuestra mente y que ambos descansan, podemos intentar que nuestra alma salga del cuerpo en busca del Infinito&#8230; Meditemos, pues&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfLlegaste a unirte a Dios en tu meditaci\u00f3n? Y a que te susurr\u00f3 tiernamente al o\u00eddo que es posible unirse con \u00e9l est\u00e9s donde est\u00e9s sobre la faz de esta tierra. Dios, lo Sagrado, lo Divino, la Madre Tierra o Pachamama, lo Inefable, no solo est\u00e1n en esa Iglesia o junto a ese Muro, est\u00e1n ante todo y sobre todo junto al alma de cada ser humano y es ah\u00ed donde hemos de aprender a buscar su presencia.<\/p>\n<p>Ven, dame de nuevo la mano, volemos. Ahora que nos estamos elevando sobre los tejados de Quds puedes ver con claridad sus hermosas construcciones monocrom\u00e1ticas&#8230; El blanco es el rey de esta ciudad. \u00bfTe das cuenta c\u00f3mo es un c\u00edrculo casi perfecto el que forman las murallas de esta ciudad? All\u00ed al norte est\u00e1 la puerta por la que entramos, el Bab Alamut. Girando en el sentido de las agujas del reloj, a los pies de las murallas orientales se encuentran las faldas del Monte de los Olivos&#8230;<\/p>\n<p>Aunque cuesta bastante subir a este monte, ya casi llegamos. \u00bfA que es preciosa la vista desde aqu\u00ed con la exultante c\u00fapula dorada de la Mezquita de la Roca en primer plano y tras ella el resto de la ciudad&#8230; un sinf\u00edn de puntos blancos? \u00bfHas visto cu\u00e1ntos olivos? Dicen que junto a este pas\u00f3 Jes\u00fas sus \u00faltimas horas antes de ser ajusticiado.<\/p>\n<p>Esto ya est\u00e1 mejor, desde aqu\u00ed arriba la vista es mucho m\u00e1s <em>chachi<\/em>. \u00bfVes esa enorme carretera que pasa rozando la muralla por su parte occidental y va toda recta hasta perderse en el horizonte? Es la llamada L\u00ednea Verde, esa l\u00ednea que, al igual que el Muro de Berl\u00edn al que me refer\u00eda antes, separaba los buenos de los malos. A la derecha, el sector palestino; a la izquierda, el israel\u00ed. Desde que en 1980 Israel declar\u00f3 Jerusal\u00e9n como la capital de su Estado y se anexion\u00f3 Quds, Jerusal\u00e9n Este (anexi\u00f3n que contravino y sigue contraviniendo la legalidad internacional), esa separaci\u00f3n f\u00edsica ya no es tal.<\/p>\n<p>Sin embargo, siguen pareciendo dos mundos aparte. Aunque ahora todos los letreros est\u00e9n escritos en hebreo, incluso en la parte musulmana, todo Jerusal\u00e9n Este, todas esas callejuelas que atravesamos al llegar a la ciudad y que rodean al reciento amurallado son inconfundiblemente \u00e1rabes. Jerusal\u00e9n Oeste, la parte israel\u00ed, a pesar de ser a su vez un mar de contrastes, sobre todo al anochecer, mantiene siempre el inconfundible toque de la sobriedad jud\u00eda.<\/p>\n<p>Con los primeros rayos de negrura de la noche Jerusal\u00e9n Este muere; sus calles se convierten en mares de negrura, mientras que Jerusal\u00e9n Oeste empieza a revivir. En el centro se iluminan todas las calles comerciales. Junto al centro, en el Russian Compound, el barrio de <em>marcha<\/em> de la ciudad, se re\u00fanen masas enormes de j\u00f3venes. Igual que en cualquier otra zona de juerga de Occidente, solo que con una vestimenta tan estrafalaria que te creer\u00edas en carnaval.<\/p>\n<p>En otra zona de la ciudad, tambi\u00e9n muy cerquita del centro, se encuentra el Mea Sharim, el barrio ortodoxo jud\u00edo. Es todo un espect\u00e1culo transitar por sus calles al anochecer. Est\u00e1n llenas de hombres todos vestidos de negro, con sus sombreros negros en forma de palangana y esos dos tirabuzones de pelo que les cuelgan cubriendo ambas orejas&#8230; Y sus mujeres, tapadas por completo\u2026 Deben hasta llevar medias en pleno verano\u2026 Impresiona&#8230; Parecen fantasmas en la noche.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es reconciliar dos mundos aparentemente irreconciliables, sobre todo cuando hay tantos intereses creados en Occidente para que esos dos mundos nunca se reconcilien\u2026 y qu\u00e9 f\u00e1cil ser\u00eda reconciliarlos con amor en el coraz\u00f3n y con legalidad internacional y justicia hist\u00f3rica en la mente!<\/p>\n<p>A Cisjordania la llaman en \u00e1rabe <strong><em>Daffa algarb\u00eda<\/em><\/strong>: <em>la Ribera Occidental<\/em>. Esta tierra que queda en la ribera occidental del r\u00edo Jord\u00e1n se extiende formando una elevada meseta hasta llegar a unos cuarenta kil\u00f3metros del mar en que suavemente comienza a descender. Quds\/Jerusal\u00e9n parece una gota penetrando esta meseta.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana decid\u00ed visitar Bel\u00e9n, en \u00e1rabe, <strong><em>Baitallahem<\/em><\/strong>, nombre que significa <em>la Casa del Pan<\/em>, una peque\u00f1a y hermosa ciudad palestina situada en la cima y la ladera de una monta\u00f1a muy pocos kil\u00f3metros al sur de Quds\/Jerusal\u00e9n y parte ya de la Cisjordania Ocupada. Entra\u00f1able ciudadita con sus casas enjalbegadas y su gran iglesia destacando por encima de todos los tejados. Al volver a Quds\/Jerusal\u00e9n, control policial en la carretera. Ineluctable inspecci\u00f3n de todo veh\u00edculo y toda persona.<\/p>\n<p>Esa tarde march\u00e9 direcci\u00f3n al norte, vuelta a Cisjordania. Nada m\u00e1s salir de Jerusal\u00e9n empieza la ascensi\u00f3n. En cada recodo del camino la vista es m\u00e1s espectacular&#8230; A los pies una piedra preciosa que se va difuminando en los colores\u00a0 de la tarde hasta convertirse en un punto diminuto en el infinito. La carretera iba serpenteando por la meseta cisjordana hasta llegar a <strong>Ramallah<\/strong>, otra bell\u00edsima ciudad palestina toda encalada de blanco.<\/p>\n<p>Me pregunto por qu\u00e9 se llamar\u00e1 Ramallah, o lo que es lo mismo: <em>Dios se inclin\u00f3<\/em>. Tal vez sea porque est\u00e1 situada al borde de la meseta\u00a0 y ante ella se postra la tierra, se doblega y se inclina hacia el mar. En tardes claras, si desde sus colinas miras hacia poniente, se ven entre las brumas retazos de mar.<\/p>\n<p>Ramallah es el centro pol\u00edtico y universitario palestino, al tiempo que tienen en \u00e9l su residencia muchas familias bien establecidas palestinas, as\u00ed como muchos que viven en el extranjero y las usan solo como residencia de verano. En esta peque\u00f1a ciudad perdida de Cisjordania vi las mansiones m\u00e1s lujosas que haya visto en mi vida y conoc\u00ed a una pareja de palestinos, en cuya casa me qued\u00e9, que son de los seres m\u00e1s deliciosos que me regal\u00f3 esta tierra. \u00a1Con qu\u00e9 ternura me trataba ella! Parec\u00edamos habernos convertido en cuesti\u00f3n de horas en hermanas de alma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><span class=\"ez-toc-section\" id=\"vii_las_flores_del_mediterraneo\"><\/span><strong>VII. <\/strong><strong>Las flores del Mediterr\u00e1neo<\/strong><span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h1>\n<p>Si damos un salto en el vac\u00edo desde las colinas de Ramallah con una p\u00e9rtiga de goma direcci\u00f3n al mar caemos a orillas del Mar en un mar de contrastes. Me refiero a Tel Aviv y Yafo, puestas la una al lado de la otra a orillas del Mar Mediterr\u00e1neo. <strong>Tel Aviv<\/strong>, \u00a0\u00fanica capital de Israel reconocida hasta hoy por casi la totalidad de la comunidad internacional, una ciudad moderna, con sus edificios de varias plantas, sus centros comerciales, sus buenos restaurantes, marcha paralela a una larga playa. <strong>Yafo<\/strong>, antigua ciudad portuaria palestina, con sus casitas bajas encaladas de blanco, situada sobre una colina por encima del puerto, parece un gancho de plata que se mete en el mar.<\/p>\n<p>La zona de Yafo que mira a Israel se ha convertido en un barrio bohemio muy cotizado donde la <em>cr\u00e8me de la cr\u00e8me<\/em> de los artistas jud\u00edos se ha refugiado para buscar la inspiraci\u00f3n. La vista es tan bella que seguro que la encuentran. Pero&#8230; \u00a1cu\u00e1ntas familias palestinas ha conocido que fueron expulsadas de aqu\u00ed y relegadas a campos de refugiados y para las que esta panor\u00e1mica permanecer\u00e1 para siempre ese gancho oxidado con el que se pinchar\u00e1n cada vez que se atrevan a abrir su ba\u00fal de los recuerdos!<\/p>\n<p>Para llegar a <strong>Gaza<\/strong> yo tuve que volver a Jerusal\u00e9n y de ah\u00ed me fui en el coche oficial de la embajada espa\u00f1ola, con banderitas y todo y con los coches de polic\u00eda abri\u00e9ndonos el paso. El c\u00f3nsul era amigo m\u00edo y aprovechando que ten\u00eda que visitar a Arafat, me llev\u00f3. Pero ya que estamos en Yafo a orillas del mar, para no hacerte dar un rodeo, imagina que nos sentamos sobre una ola y que las aguas nos llevan mar abajo hasta depositarnos cuidadosamente sobre la inmaculada arena de las preciosas playas de Gaza.<\/p>\n<p>Sabes que he visto mundo, sin embargo creo que nunca hab\u00eda visto playas tan hermosas. Entre que debido a sus tradiciones (y en Gaza est\u00e1n extremadamente apegados a las suyas) no se ba\u00f1an y que a causa de la Intifada llevaban a\u00f1os sin poder pisar la playa, su arena es puro oro. \u00a1Crecen hasta flores en medio de la arena!<\/p>\n<p>La Franja de Gaza, <em>Kitaa Gazza<\/em>, es un min\u00fasculo territorio de unos cuarenta kil\u00f3metros de largo por doce de ancho e igual de verde y florido que la Vega Baja alicantina. Sus tres ciudades, las tres al borde del mar son de norte a sur: Gaza capital, Jan Yunis y Raf\u00e1 que hace frontera con el Sina\u00ed egipcio (poco a poco el c\u00edrculo se va cerrando), aunque la Franja en s\u00ed est\u00e1 dividida en cinco gobernaciones (Gaza del Norte, Gaza, Deir el-Balah, Jan Yunis y Rafah).<\/p>\n<p>Es curioso que, en principio, sea uno de los lugares de mayor densidad de poblaci\u00f3n del planeta (cerca de dos mil habitantes por kil\u00f3metro cuadrado) y, sin embargo, cuando vas por sus caminos los ojos solo perciben regad\u00edos, huertas e invernaderos. \u00ab\u00bfY los seres humanos? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n?\u00bb. Hacinados en campos de refugiados. Al norte de Gaza capital hay dos: Shati, <em>Costero<\/em>, al borde del mar y Yabalia, <em>Monta\u00f1oso<\/em>, en el interior; en Jan Yunis otro enorme, inmenso; y Rafah fue desde el principio, desde que fue creado en 1949 para atender a los 41.000 refugiados de la primera guerra \u00e1rabe-israel\u00ed, un campo de refugiados.<\/p>\n<p>En Jan Yunis estuve viviendo un tiempo en casa de Ismail Elfaqawi, un querido amigo a quien conoc\u00ed en 1992 mientras yo estudiaba el quinto curso de Econ\u00f3micas y \u00e9l hac\u00eda una Master en literatura inglesa, todo ello en Edimburgo, Escocia Y ese a\u00f1o que Ismail falt\u00f3 de casa, su aguerrida esposa, Um Wisam, cuid\u00f3 de los ocho descendientes de esa maravillosa familia: Hanan, la mayor, que era casi de mi edad; Wisam; Afaf; Meisoon; Mahmoud; Sharaf; Muhammed; y el peque\u00f1o Rajaa.<\/p>\n<p>Es duro ver c\u00f3mo casi todas las familias con ocho, diez y doce hijos viven en peque\u00f1as casas con dos habitaciones, sal\u00f3n y cocina. El lujo occidental de una habitaci\u00f3n para cada hijo o hija es impensable aqu\u00ed. La Intifada construy\u00f3 un muro gigante de cemento y silencios en torno a Gaza. Siete a\u00f1os de aislamiento han servido para forzar a los seres que la habitan a buscar los clavos, por ardientes que sean, a los que agarrarse para poder sobrevivir. Y \u00a1qu\u00e9 refugio suele quedarle al ser humano cuando la vida ahoga sino Dios! Lo triste es que estos pobres seres que\u00a0 en su b\u00fasqueda desesperada apelaban a Dios han sido manipulados por los entramados religiosos. Ha vuelto la ley isl\u00e1mica a Gaza y con ella el fanatismo en su faceta m\u00e1s virulenta. Mientras que hace ocho a\u00f1os las mujeres pod\u00edan ir vestidas como quisieran, hoy esto ha vuelto a ser un infierno. A pesar de ir con velo y falda hasta los tobillos, solo por llevar la camisa que me llegaba hasta el codo, me lapidaron verbalmente de tal forma que me dejaron perpleja.<\/p>\n<p>Pero eso no me impidi\u00f3 ser tremendamente feliz el tiempo que pas\u00e9 con la gran familia Elfaqawi. Incluso nos \u00edbamos con Hanan a la playa y le estuve ense\u00f1ando a hacer yoga\u2026 \u00a1Qu\u00e9 sensaci\u00f3n tan intensa de completa felicidad cuando a\u00fanas el bienestar del cuerpo a trav\u00e9s del yoga con el bienestar del alma a trav\u00e9s de una hermosa amistad y unos paisajes rebosantes de belleza!<\/p>\n<p>Yo, a pesar de los pesares y a pesar de que Occidente ha invertido miles de millones en cortar de ra\u00edz los movimientos \u00e1rabes democr\u00e1ticos y ha alimentado tanto el extremismo islamista como a reg\u00edmenes, tanto mon\u00e1rquicos como republicanos, corruptos y muy poco democr\u00e1ticos, yo, en puridad, sigo dici\u00e9ndole al mundo que el pueblo \u00e1rabe tiene luz en su alma&#8230;<\/p>\n<p>He conocido a tantos seres maravillosos, capaces de dar tanto, de compartir sin pedir nada a cambio hasta su \u00faltimo mendrugo de pan, de abrirte las puertas de sus casas y los postigos de su alma con una sinceridad plena, dispuestos a volcarse por una desconocida, y a darlo todo por ti cuando ya eres su amiga, amistad que adem\u00e1s avanza r\u00e1pido y con cimientos firmes&#8230; As\u00ed mismo, y en contra de la opini\u00f3n generalizada, he conocido a muchos seres instruidos, dotados de una infinita lucidez mental y capaces de exponerte los males de su sociedad y sus causas con toda objetividad&#8230; He sentido mi alma vibrar de una felicidad sin l\u00edmites&#8230; Y, aunque quise dejarles mis sonrisas, mis pensamientos cargados de amor y un enorme cari\u00f1o, creo que me he tra\u00eddo conmigo mucho m\u00e1s de lo que les di.<\/p>\n<p>Como te dije, el c\u00edrculo se va cerrando. Tras convencer con ruegos y l\u00e1grimas a los guardias de la frontera de Raffah, que al no llevar visado no quer\u00edan dejarme pasar a Egipto, fui bordeando el mar, con sus fant\u00e1sticos palmerales, hasta cruzar en ferri el canal de Suez y llegar a Alkahira. La profec\u00eda se cumpli\u00f3.<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>El avi\u00f3n se elevaba lentamente sobre El Cairo. El sol del mediod\u00eda iluminaba radiante el cielo. Primero s\u00f3lo se divisaba el cemento de la ciudad. Poco a poco se iba percibiendo el verde vergel del estuario del Nilo, ensanche final de esa fina franja de verdor que acompa\u00f1a al r\u00edo en todo su recorrido. Todo eran manchas de colores; las manchas azules del mar, las verdes de los huertos y m\u00e1s all\u00e1 de ellas, la nada, una infinita y ocr\u00edsima nada.<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relato de un viaje que realic\u00e9 a Oriente Medio (Egipto, Jordania, Palestina e Israel) en 1994.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":18105,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[61],"tags":[],"class_list":["post-5540","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-moncuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5540","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5540"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5540\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18105"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5540"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5540"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mongonzalez.es\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5540"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}