Con una preciosa tela africana

En esta entrada os muestro una chaqueta que me cosí con una preciosa tela africana que había comprado en Lomé (Togo). Así, en octubre de 2015, mientras estaba de Jefa del Departamento de Cooperación con África Subsahariana en la AECID, asistí a unas reuniones internacionales en Lomé.

Me fascinó la belleza de las telas que las delegadas africanas usaban para confeccionar sus bellos trajes, casi siempre con un tocado de cabeza a juego.

Aproveché la mañana de mi último día, antes de regresar a España, para ir a un mercado de telas y comprar dos telas.

Con la primera tela comprada en Lomé me hice una chaqueta azul.

Hago un inciso para poneros en antecedentes. En 2010, mi venerada tía Ma (la misma que me había regalado mi costurero y mi máquina de coser) y yo habíamos tenido una semana intensiva de clases de costura en la preciosa casa que construyó mi abuelo materno Eduardo Ferrán (al que llamábamos “babi”, del catalán “avi”, abuelo) cuando llegó emigrado desde Cataluña a Salamanca en plena Guerra Civil y que ahora es, en una zona, el Hotel Rector y, en la otra, la casa de mis tías.

La tía Ma me enseñó durante aquella intensa y bella semana a sacar patrones; a cortar telas; a coser una chaqueta de traje; y a ponerle su forro.

Así, en diciembre de 2015 aproveché las primeras vacaciones que tuve tras mi regreso de Lomé para aplicar lo aprendido en 2010 a una de las hermosas telas que había comprado en África.

Empecé sacándole el patrón a una chaqueta elaborada por una cooperativa de mujeres y que vendían en la tienda de regalos de Museo África de Johanesburo (Sudáfrica). Pese a que la chaqueta era carísima, me pareció bellísima, y me permití ese capricho en mi viaje de placer (esta vez nada que ver con trabajo) a Sudáfrica en diciembre de 2008.

A continuación, subo unas fotos de la chaqueta sudafricana que me sirvió de base para sacar el patrón de la chaqueta que yo me cosí con la tela africana de Lomé.

 

 

Esta chaqueta sudafricana sigue siendo una de mis favoritas. La compré en 2008 y a día de hoy sigo usándola:

 

 

Retomando aquí el relato de la confección de la chaqueta azul, una vez sacado el patrón, corté la tela y cosí, por un lado, la chaqueta; y, por otro, el forro:

 

 

Después lo uní, es decir, los cosí juntos el forro y la chaqueta, cosiendo a máquina la zona de la muñeca por el interior y del lateral de la chaqueta por el interior; luego le di la vuelta y ya finalicé cosiendo a mano la parte de abajo del forro por detrás.

¡He aquí el resultado!

 

Y es una chaqueta que adoro y que he usado mucho tanto en el día a día de mi oficina en el Ministerio, como en reuniones de trabajo.

La segunda foto que subo a continuación es en la puerta de la AECID en abril de 2018, junto con todo el equipo de cooperación al desarrollo de la Administración General del Estado (AGE), tras la reunión de la Comisión Interministerial de Cooperación al Desarrollo (CICI), de la que yo era Secretaria, y donde aprobamos el V Plan Director de la Cooperación Española 2018-2024.

 

 

Y desde que estoy jubilada la he seguido usando para eventos familiares, como fue para la boda de uno de mis hermanos (la boda de Japi y Angie). Esta foto nos la sacamos mi hija Ainoa y yo nada más salir de casa, en El Retiro, antes de ir a la boda.

 

Por último, en Lomé compré una segunda tela que quise también transformar en traje, pero no me dio la vida… pues en Túnez enfermé y ya no estaba yo para costuras. Ni he vuelto a estar desde entonces, por desgracia, para coser con la máquina de coser. Esta entrada es, pues, la última en que subo alguna prenda cosida por mí. Una etapa cerrada de mi vida… ¡Inmensa lástima, pero no queda más remedio que aceptar la vida como viene!

Con aquella segunda tela comprada en Lomé, Kauther Jalloul, una modista maravillosa de Túnez y hermana de mi amigo Isam Jalloul (junto a mí en la última foto que subo en esta entrada), me cosió otro precioso traje de chaqueta, esta vez sí había suficiente tela para hacer el traje de chaqueta entero, con dos piezas, bueno, en puridad, con tres, porque me cosió hasta un chaleco… ¡Gracias, Kauther, por tamaña obra de arte!

 

 

 

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