Os pongo en antecedentes: en 1996 mi venerada tía Ma me regaló mi máquina de coser como regalo de boda; y me regaló también un costurero rellenado por ella con todo lo que podía necesitar para coser.


En 2012, cuando regresé de Londres a España (concretamente hice una mudanza internacional de Londres -diez millones de habitantes- a Cueva del Hierro -26 habitantes-), hice una amortización anticipada de la totalidad del préstamo que me quedaba por pagar de mi piso de Madrid y me quedé sin nada de ahorros…
Así que mi primer sofá para el salón de Madrid lo tuve que hacer yo con unas colchonetas de gomaespuma, unas telas y unas cremalleras que compré. Obviamente, no era la primera vez que cosía con mi máquina de coser, había cosido mucho (sobre todo había hecho muchos arreglos de ropa tanto mía como de mi hija), pero esta fue la primera vez que me puse manos a la obra para confeccionar cosas. Este fue el resultado:



Y cosí también unas fundas bajeras (tipo empapador) y unas sábanas para cuando transformaba ese sofá en camas:




Cuando ya pude permitirme comprar un sofá de verdad, el que había hecho yo se vino a la casa del pueblo, a Cueva del Hierro… y aquí sigue:


También aproveché y cosí un conjunto para un colchón pequeño de 90 cm que convertía en sofá cuando no se estaba usando como cama. Primero lo tuve en la habitación de invitados en Madrid y cuando ya me pude permitir comprar muebles, lo traje al pueblo:
